lunes, 15 de diciembre de 2014

Rumania: centro de torturas de la CIA

Los datos publicados el pasado martes, 9 de diciembre, en el informe de 6700 páginas titulado Committeee Study of the Central Intelligence Agency’s Detention and Interogation Program, fealizado por la Comisión del Senado norteamericano de control de los Servicios Secretos, tras el estudio de 6,2 millones de paginas de documentos y fotografias, desvela el programa de la CIA entre 2002 y 2009 (como poco) en el que utilizó cárceles ilegales donde sus agentes perpetraban, con total impunidad, torturas y otros atropellos contra detenidos (sin pruebas ni mandato judicial alguno).
senate-report-on-cia-tortures

Como consecuencia de este informe, se han desvelado los nombres de los paises que han albergado estos centros de tortura, hasta ahora secretos, y entre ellos se encuentra, ya se sospechaba desde hacia tiempo, el nombre de Rumania. Sin embargo, aunque los otros paises que han dejado su territorio al amo para que haga y deshaga a su antojo, por encima de la legislación internacional y nacional, como Lituania y Polonia, las autoridades rumanas siguen sin reconocer su complicidad con las cárceles ilegales montadas por la CIA.

Una síntesis del informe muestra que las torturas perpetradas contra los detenidos fueron todavía mas salvajes de lo que la CIA había reconocido en un principio, siendo sometidos a métodos como el waterboarding , simulación de asfixia bajo el agua, o la privación de sueño. El informe dice que "la privación de sueño ha presupuesto un estado de vigilia de hasta 180 horas, normalmente de pié o en posiciones dolorosas, a veces con las manos atadas detras del cuello". Parece que en una de las prisiones, no se especifica cual, uno de los detenidos murió por causa de una hipotermia después de haber sido mantenido, parcialmente desnudo, atado con cadenas sobre un suelo de cemento, mientras que en otras ocasiones los prisioneros eran paseados con un saco en la cabeza mientras eran golpeados por los agentes.

Ya en 2007, el Parlamento Europeo acusó a Polonia y Rumania de albergar, entre 2003 y 2005, centros de tortura de la CIA, respectivamente en Kiejkuty Bucarest, siendo negado este hecho por las autoridades rumanas. Recientemente, como hemos dicho, tras la cada vez más evidentes datos surgidos tras la investigación de las autoridades de la UE, Lituania y Polonia han reconocido su complicidad, pero Rumania no. En 2011, incluso, se habló de que había sido localizado el edificio utilizado por los terroristas de la CIA para torturar a las personas que habían detenido sin pruebas y sin mandato judicial. Sin embarto, ni los presidentes del país, Iliescu y Basescu, ni los responsables de los servicios secretos rumanos han dicho esta boca es mia.

Es curioso, por otro lado, que hayan sido tres paises como Polonia, Lituania y Rumania, que hace 25 años disfrutaban de un sistema socialista, los que hayan abierto su territorio al que es, después de los años 90, su amo y soberano, Estados Unidos. De hecho, los tres paises citados son actualmente estados sin soberania alguna, dependientes al 100% de las órdenes e intereses de Washington y, en segundo lugar, Bruselas. 

Curiosamente también, sus medios de propaganda, al servicio de los intereses de la embajada norteamericana y de las multinacionales capitalistas occidentales, no cesa de rebuscar, hasta ahora quedándose solamente en el intento, torturas e ilegalidades del pasado socialista mientras guarda un silencio mercenario ante las torturas de la CIA, como también de los bombardeos contra población civil, financiación de golpes de estado o revoluciones y apoyo a grupos terroristas perpetrados por el amo imperial ¿No les parece grave que Rumania haya dejado hacer a los agentes del IV Reich, EEUU, a su antojo, por encima de la ley, en territorio rumano?

La respuesta es que no, pues Rumania hoy ni siquiera tiene derecho a opinar: desde 1989 los que mandan son otros, principalmente Estados Unidos, que ha impuesto su dictado militar, político, económico y cultural sobre un país que ya no merece, ni siquiera, considerarse como tal, sino que es, como mucho, como la mayoría de los antiguos paises socialistas después de 25 años de dictadura del capital, una colonia a la disposición absoluta de los intereses del imperio (que, como ya sabemos, son habitualmente, abiertamente criminales).

sábado, 13 de diciembre de 2014

Los niños rumanos, los más afectados tras 25 años de genocidio capitalista

saracieUn informe de UNICEF muestra que, después de 25 años de barbarie capitalista impuesta en Rumania, un cuarto de los niños rumanos viven en la miseria.
 
Según el informe, más de 400.000  niños rumanos no van a diario a la escuela, mientras 320.000 viven en la más absoluta miseria, con menos de 9 lei (3,5 euros) al día. A la vez, más de 60.000 menores viven alejados de sus padres, después de que más de 3 millones de rumanos se hayan visto obligados a huir del país para poder trabajar y dar de comer a sus familias (esto después de que, en estas dos décadas y media de bárbaro régimen capitalisa se hayan destruido más de 4 millones de puestos de trabajo de los que existían en diciembre de 1989, cuando se perpetró el golpe de estado fascista contra la clase trabajadora rumana).

Los datos de Rusia Today son aún más graves: más de 80.00 niños viven sin la presencia de sus padres , siendo los menores rumanos los más pobres de la U.E., tal y como informa Público, obtentendo el segundo puesto en este penoso ranking los españoles.

No obstante, un dato demoledor es que en 1989 Rumanía tenía 22,5 millones de habitantes, mientras que en 2014 no llegan a 20 millones. Casi 4 millones de personas menos en dos décadas y media nos habla, sin lugar a dudas, de un desastre demográfico sin precedentes, que se repite en el resto de antiguos paises socialistas o repúblicas sovíeticas.

Los niños son el colectivo más afectado por situación económica en toda Europa y, por eso mismo, un indicador tristemente ilustrativo de cómo la destrucción de la economía de los paises socialistas tras la imposición violenta de un régimen capitalista en los años 90 ha sido, y no hay propaganda que valga por mucho que intente ocultarlo y censurarlo ante la evidencia de la cruda realidad, ha provocado un desastre social en la población que se puede definir, aunque esto sea negado con todas sus fuerzar por los que lo han perpetrado, de genocidio.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Un saludo de volutarios comunistas españoles desde el frente antifascista de Lugansk

Desde el gélido frente antifascista, en el este de Ucrania, un grupo de voluntarios Comunistas españoles y rusos, del Regimiento Rojo de Piotr Biriukov, integrado en la Brigada "Prizrak", envían unos saludos desde Komissarovka (República Popular de Lugansk).

!NO PASARÁN!

Para cualquier contacto con el coordinador de voluntarios para el Regimiento Rojo, podéis escribir al siguiente correo electrónico, rene_spb@kcpn.info, o contactar en este teléfono: +7 (921) 994-05-18

jueves, 11 de diciembre de 2014

Vasile Dobrian: la lucha de los trabajadores rumanos por su emancipación en diez dibujos

Vasile Dobrian fue un poeta y dibujante rumano nacido cuando Sibiu todavía era la capital de la Transilvania austrohúngara, en 1912. Años después, tras la unión de Transilvania con Rumania en 1918, se licenció en la Escuela de Bellas Artes de Bucarest (1934), tras lo cual llegaría a ser uno de los valores emergentes de la vanguardia rumana del periodo de entreguerras.

Vasile Dobrian
Sus dibujos reflejan el ambiente social de explotación de una época de auge del fascismo, teniendo siempre sus creaciones un carácter militante. De hecho, colaboró con la mayoría de diarios de izquierdas de la época y con algunos clandestinos, como los del Partido Comunista.

Además de su carácter combativo contra el régimen opresivo capitalista, Dobrian participaría codo con codo con otros representantes de la prolífica vanguardia literaria de Rumania, también cercanos al socialismo: Gellu Naum, Sasa Pana, Geo Bogza, Stephan Roll, Ilarie Voronca, Teodorescu, etc...

Su aportación a la lucha contra el régimen profascista y su participación y militancia clandestina por la liberación de los trabajadores se concreta en algunos de sus dibujos, entre ellos los que vamos a presentar a continuación.

Se trata de su obra "Drumul unei Vieti" (El camino de una vida), publicada por la editorial comunista Orizont en 1945, y en la que a través de sus expresivas y duras líneas se retrata el camino de los trabajadores rumanos, proletarios, campesinos e intelectuales, desde la esclavitud bajo la soga capitalista hacia la liberación y la construcción de un estado socialista (la República Popular Rumana).

La obra está presentada por uno de los grandes representantes de la literatura comunista rumana, tanto en el periodo de entreguerras como tras la proclamación de la Republica Popular Rumana en 1948: Zaharia Stancu. Éste nos habla en el prólogo de la obra de Dobrian tanto del propio autor, rompedor y comprometido a la vez, como de los dibujos que forman parte de este "Drumul une vietii", donde se concentra en diez expresivas imágenes lo que, como afirma Stancu,  "cualquier  escritor hubiera necesitado cientos y cientos de páginas".

A continuación. traducimos el prólogo de Stancu junto a los bellos y expresivos dibujos de Dobrian: toda una historia de la lucha por la emancipación de los trabajadores rumanos hasta 1945, el año de su publicación:

""El nombre de Dobrian es conocido desde hace muchos años. En la época precedente a las Segunda Guerra Mundial no existió publicación de izquierdas en cuyas páginas no aparecieran imágenes dibujadas por este combativo artista. Dobrian de ha apartado de la línea sentimental y tierna de moda y del gusto del público. Diseñó con vigor la áspera realidad y tuvo el valor de mostrarse, en tiempos de excesiva prudencia, como el precursor en la plástica rumana de una manera de ser que solamente ahora se abre camino hacia la luz. Cada diseño de Dobrian era una protesta, un aviso, o una llamada a la lucha de la mayoría contra las fuerzas opresoras.

Los años duros fueron pasando y en su curso el arte de Dobrian fue madurando, profundizándose. El artista, dueño de sí mismo hoy de todos sus medios de expresión, nos presenta aquí algunos grabados valiosos representativos de las paginas de la historia rumana contemporánea.

Por ejemplo, el grabado que abre el álbum.  En el horizonte, tres ahorcados, cuelgan balanceados por el viento, tres cuerpos de hombres victimas de la dictadura nazi. El cielo es pesado, revuelto. En primer plano, una mujer doliente, con la cara arrugada y los ojos vacíos hundidos en el fondo de la cabeza. Un dibujo simple en apariencia. En sus líneas sombrías cierra una época. Esperemos que cerrada para siempre...


Pero, mientras la dictadura nazi recurre a las represalias criminales para mantener su dominio, en los bosques densos lucha el partisano. En sus manos firmes toma las armas. Su mejilla está iluminada por la esperanza de la victoria. Los mismos árboles de su alrededor  parecen estallar por la vitalidad que debe vencer el poder del mal. Este grabado es uno de los mejores que han salido de los dedos de Dobrian.

El día previsto para la liberación llega por fin. Sobre las chimeneas de las fábricas amanece el nuevo mundo. En un esfuerzo supremo el esclavo rompe sus cadenas.

En el nuevo mundo libre los trabajadores se reúnen en las asambleas. Las cadenas de la esclavitud han sido rotas. La libertad ha sido conquistada, pero ella debe ser consolidada  ¿Quien va a cumplir esta obra? El obrero cuyo martillo se alza amenazante ante el antiguo régimen, y a la vez dispuesto a construir el mundo nuevo. El trabajador cuyo puño cerrado muestra que los antiguos enemigos aun están presentes en la lucha. El trabajador que llama a que se le sumen todas las fuerzas honestas del país. La mujer, igual al hombre, responde a la llamada. Camina al lado de los que agitan la bandera en dirección al futuro.



El intelectual ha dejado su torre de marfil. Se ha mezclado en el remolino de la lucha política. Con su mente iluminada él marca el camino hacia el mañana y de la victoria final.

Al lado del trabajador y del intelectual está el campesino. Los trabajadores de las fábricas, los campesinos de los campos, y los intelectuales del país se han hermanado para siempre. Se esforzarán juntos para crear una patria libre y democrática en un mundo sobre el que baja, como en los antiguos iconos, las palomas de la paz con ramas de olivo en el pico.

En algunos grabados Dobrian ha contado acontecimientos que para describirlos un escritor hubiera necesitado cientos y cientos de páginas.

Es el mérito de su talento, original y lleno de savia, y de su justa y comprometida orientación política.

Zaharia Stancu
"










martes, 9 de diciembre de 2014

Olga Bancic: heroína antifascista rumana

Olga Bancic (Golda), nacio un 10 de mayo de 1912 en Chişinău, entonces todavia parte del Imperio Ruso, y que poco despues, en 1917, se convertiría en capital de la República Soviética de Moldavia, experiencia corta pero que marcaría su caracter revolucionario. Así, Olga Balcic fue desde muy joven comunista, y seguiría siéndolo en Francia, donde se convertiria en una heroina a la que todavia se homenajea  por su contribución en la lucha en la Resistencia Francesa.

Estuvo casada con el también escritor comunista rumano, Alexandru Jar, combatiente de las Brigadas Internacionales en España contra las tropas de Hitler, Mussolini y Franco, y que luego también formaria parte de los maquis franceses.

Olga era de familia muy pobre, y a los 12 años (en 1924) fue arrestada por primera vez en la entonces Chisinau rumana, por participar en una huelga en la fabrica de colchones en la cual trabajaba. A pesar de su edad, fue encerrada y maltratada. Seria arrestada por lo menos diez veces por sus actividades clandestinas y a favor del movimiento obrero, hasta que se trasladara a Bucarest.

Placa en Paris en recuerdo a partisanos del Grupo
Manochian: entre ellos Olga Balcic y el español
Celestino Alfonso, teniente del Ejercito Republicano
En la capital rumana formará parte, desde 1933, de las organizaciones obreras locales y del Partido Comunista, y se casaría con el nombrado Alexandru Jar. En la capital de Rumania vivió en la calle que llevó después su nombre hasta 1995 aunque, como se verá, la placa que recordaba y glorificaba su lucha antifascista ya haya desaparecido.

En 1938, y tras ser detenida varias veces de nuevo, la persecucion de la policia rumana hace que se traslade junto a su marido a España, para pasar a ser voluntarios en las Brigadas Internacionales, Sin embargo, el proximo final de la Guerra hace que Olga se mantenga en Paris como parte de los grupos de apoyo. Alli, se destacará por formar parte de los grupos de transporte de armas al otro lado de la frontera francesa, para apoyar al ejercito republicano español. Más tarde, su marido, que sí combatió los ultimos meses de la guerra en España, como soldado del Ejercito Popular,  se convertirá en un lider importante de la Resistencia Francesa, creada por el Partido Comunista Francés, donde también formaron parte tras la victoria fascista en España miles de combatientes republicanos españoles y miembros de las Brigadas Internacionales. Olga, sería también una activa militante de los grupos partisanos.

En 1939 nace en Francia su hija, a la que llamaran Dolores, en honor a La Pasionaria, la lider comunista española Dolores Ibarruri. Olga se convertirá en una de las mas activos luchadores antifascistas de la Resistencia. Uno de los miembros de este movimiento comunista, Arsene  Tchakarian, dice de ella que: “Su nombre en la clandestinidad era Pierretta, no sabiamos que se llamaba Olga, ni que era judia, ni que estaba casada con Alexandru Jar, importante responsable entonces del F.T.P.-M.O.I. (Francotiradores y Partisanos de la Mano de Obra inmigrante), ni siquiera que tenia una hija escondida en el pais. “Pierrette” tenia la responsabilidad principal de transportar armas, pero también de luchar a nuestro lado. Las mujeres que hacian el transporte de armas cumplian una mision mucho mas peligrosa que los luchaban con ellas en la mano, pues ellas no tenian como defenderse. Nuestros luchadores de la Resistencia atacaban las sedes de la Gestapo, sus comandancias, luchaban, disparaban, y despues tiraban las armas y huian. Las mujeres de confianza las recuperaban y las traian de nuevo. Era una de las mas peligrosas misiones".

Artículo de L´humanité en recuerdo de la heroina rumana
Olga transportaba armas y municiones a los partisanos de la Resistencia, repartia folletos antifascistas y participó en numerosas luchas y actividades de sabotaje contra los ocupantes nazis y sus complices franceses. Al final, se integró en el grupo de maquis de la resistencia dirigido por Manouchian. Cuando podia, iba a visitar a su hija Dolores, que ya tenia dos años, y vivia en la casa de una familia campesina simpatizante de la Resistencia.

Si hubiera sobrevivido, habria sido con seguridad uno de los personajes politicos mas importantes de la Francia postbelica o de la Rumania Socialista. En realidad, se habia convertido en la imagen de la Resistencia Francesa. Hablaba cinco idiomas y sus principios politicos eran firmes.

Las acciones represivas de la Gestapo contra el movimiento comunista se intensificaron despues de que Olga Bancic y sus camaradas consiguieran acabar con la vida del general de las SS Julius Richtter, el jefe de la Comandancia alemana para los Campos de Trabajo. En 1943, y debido a una traicion, todo el grupo de Manouchian es detenido.

El proceso del grupo Manouchian tuvo lugar el 19 febrero de 1944, siendo todos condenados a muerte.  23 partisanos, (entre ellos el español "Alfonso"), fueron ejecutados en la carcel de Mont Valerien, en las afueras de París. Olga  Bancic fue condenada a ser decapitada en la guillotina, aunque finalmente es trasladada a Alemania, a Stuttgart, pues en Francia no era legal la ejecución de mujeres. El 10 de mayo de 1944, el mismo dia de su nacimiento, con 32 años, es decapitada, sorprendiendo a todos ante su ejecucion con la misma actitud de digna y valiente, resistiendo los golpes y las brutales torturas, sin decir nada de lo que sabia a los alemanes. Ni lloró ni pidió perdon a nadie. El unico ruego que hizo al comandante de la carcel donde murio fue que entregara una carta, que habia escrito el dia anterior, a su hija, y que decia asi:

Olga con su hija Dolores
Mi pequeña hija amada, pequeña mia!
Tu mama te escribe su ultima carta, pequeña mia! Mañana a las 6, en el 10 de mayo, dejaré de existir. Amor mio, no llores, porque tu mama no ha llorado tampoco. Muero con la consciencia firme y con todo el convencimiento de que mañana tendrás una vida y un futuro mas feliz del que tuvo tu madre. No debes sufrir. Ten orgullo de tu madre, pequeña mia, cariño. Tengo siempre frente a mis ojos tu imagen. Creo que verás pronto a tu padre, y tengo esperanza de que él tendrá un futuro diferente al mio. Dile que pensé siempre en él como en ti. Os amo con todas mis fuerzas. Los dos me sois muy queridos. Mi querida hija, tu padre, es para ti, tambien una madre. Te ama mucho. No vas a sentir mi ausencia. Mi querida hija, termino la carta con la esperanza de que vas a ser feliz toda la vida con tu padre, con todo el mundo. Te beso con todo mi corazón, mucho, mucho, mucho.
Adios mi amor.
Tu mama, Olga
".

En Francia, en el muro del edificio de la 19, rue au Maire, 3ème, Paris, existe una placa en recuerdo de los miembros del FTP/MOI, entre los que aparece el nombre de Olga Bancic. En Rumania existió desde los años 50 una placa en la calle donde Olga y su marido vivieron en Bucarest, y que llevó su nombre hasta 1995. En la placa escribía lo siguiente:

"Olga Bancic, 10 de mayo 1912-10 de mayo 1944. Luchadora antifascista de Rumania decapitada por los nazis en Stuttgart. Su vida, su lucha y su muerte heroica empujá hoy el trabajo del pueblo rumano por el camino dle progreso".

Tras el asesinato del presidente de Rumania, Nicolae Ceausescu, en diciembre de 1989, y el triunfo de la Contrarrevolución capitalista, los mismos herederos del fascismo que destruyeron las conquistas sociales y economicas que habian alcanzado los trabajadores rumanos durante mas de cuarenta años, arrancaron la placa en honor de Olga Bancic de la pared donde se encontraba, destruyéndola a escondidas.

Y es que si hay algo que hiere a los fascistas (por mucha máscara democratica que se pongan), los que hoy gobiernan Rumania y toda Europa, es el recuerdo de aquellos que una vez les derrotaron.

Placa que recordaba en Bucarest a la luchadora antifascista Olga Bancic
Hueco que queda tras la Contrarrevolución de diciembre de 1989, perpetrada
por los mismos contra los que lucharon heroes como Olga

domingo, 7 de diciembre de 2014

Occident: balada triste de la Rumania del año 2000 (y de 25 años de barbarie capitalista)

Cristian Mungiu, que se haría conocido más tarde por la película ganadora en el festival de Cannes, "4 meses, 3 semanas y 2 dias", dirigió en el año 2002 esta interesante película, Occident, en la que describe las consecuencias de la imposición de la terapía de choque neoliberal en Rumanía tras el golpe de estado de diciembre de 1989, del que se cumplen 25 años este mes.

La película nos describe la decepción que supuso para los rumanos la llegada del año 2000, año que se había considerado como simbólico durante los años de socialismo, celebrado por las juventudes comunistas y los pioneros como un momento en el que, al llegar ellos a su época adulta, podrían vivir en una sociedad igualitaria, justa y feliz. Sin embargo, al llegar aquellos jóvenes y niños al año 2000, tras diez años de "paraiso" capitalista, se encontraron que  realmente era todo lo contrario de lo que soñaron en sus ideales de juventud e infancia.

En aquellos años, la destrucción de la riqueza industrial y las privatizaciones de lo que aún permanecía en pié de los logros socialistas, estaba en pleno apogeo. Millones de rumanos que habían descubierto por primera vez en su vida lo que eran el desempleo y la miseria se veian obligados a buscar cualquier tipo de trabajo malpagado o, como hicieron casi 3 millones de rumanos, a huir fuera de su pais para poder sobrevivir.

En Occident todos los protagonistas viven entra la resignación y el deseo de escapar, entre el desempleo y la posibilidad de la emigración a costa de cualquier cosa. Con la música de fondo de una mítica canción de los pioneros socialistas que cantaba al futuro (In anul 2000, En el año 2000 ), los personajes se debaten entre permanecer en un pais saqueado, sin esperanza, y encontrar un trabajo o un "novio" en occidente.

Un triste paisaje muy descriptivo de cómo un pueblo intenta sobrevivir ante el derrumbe de los sueños de su infancia y de cómo los que optaron por permanecer en casa veían como todos sus amigos, familiares y seres queridos se terminaban marchando a través de diferentes fórmulas, en muchas ocasiones como mano de obra barata, buscando marido o, en definitiva, vendiéndose al mejor postor (¿no es en fin esta última la esencia misma de la barbarie capitalista?).

La película, rodada en el año 2002, cuenta en su reparto con algunos de los mas conocidos actores rumanos, como Alexandru Papadopol, Dorel Visan, Tania Popa o Ioan Gyuri Pascu. A pesar de haber sido rodada hace más de diez años, es, lamentablemente, de lo más actual.

Aunque ya publicamos la película hace tiempo, lo volvemos a hacer porque creemos que merece la pena dar a conocer esta extraordinaria pelicula rumana en lengua castellana, especialmente ahora que se cumplen 25 aniversario del golpe de estado capitalista que acabó con todos los sueños de los jóvenes y niños de la Rumanía Socialista..

La canción "In anul 2000", uno de los himnos mas bellos de los jóvenes pionieri rumanos, y que nos muestra la gran esperanza en el futuro que existía en los países socialistas (frustrada tras la instauración del régimen capitalista), también la hemos subtitulado , que podéis verla a continuación, como prólogo a la triste, pero muy interesante e ilustrativa película sobre las consecuencias de la restauración del capitalismo en Rumania, Occident:

















sábado, 6 de diciembre de 2014

Ni trabajo sin pan, ni pan sin trabajo (Nici munca fara paine, nici paine fara munca)

Cartel en una calle de Rumanía, años sesenta:

"!Camaradas! Actuemos de forma consecuente para traducir en la vida real el principio: NI TRABAJO SIN PAN, NI PAN SIN TRABAJO"

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Elecciones en República Moldova: ganan los prorrusos pero es probable que no puedan formar gobierno

En las elecciones del pasado domingo en República Moldova el resultado ha sido una gran sorpresa, poniendo en primer lugar de las opciones más votadas un partido nuevo, salido de la ruptura reciente del Partido Comunista de Republica Moldova, y que la semana antes de las elecciones tenía en las encuestas entre un 0 y un 6% de las preferencias de los votantes.
Igor Dodon, lider del partido ganador, el PSRM

La irrupción rotunda del Partido Socialista de R.M., dirigido por el hasta hace poco lider del Partido
Comunista, ha dejado boquiabiertos a todos los observadores, aunque, como dijimos en la anteior entrada, todo se puede explicar si evitamos aplicar las etiquetas de izquierda o derecha, y analizamos el tema en el marco del conflicto interimperialista entre la que hasta hace poco era una potencia unipolar, EE.UU (seguido por sus vasallos de Europa) con las que están en plena emergencia, como Rusia o China.

En primer lugar, repasemos los resultados. En el Parlamento, han entrado, por la antidemocrática ley electoral que ha dejado fuera del Parlamento del 16% de los votantes (entre ellos, al 6% que han optado por el Partido Comunista Reformador, una opción un poco menos socialdemocrata que la dirigida por Voronin, lider del PCRM) , solamente 5 partidos:

El Partido Socialista de R.M. (PSRM), con un 20.51% de los votos, el Partido Liberal Democratico de Moldova (PLDM), con un 20.16%., el tercer lugar, tras haber perdido unas elecciones en R.M. por primera vez desde  1998, el Partido Comunista de R.M. (PCRM), con un 17.48% de los sufragios, el Partido Democrata de Moldavia ( PDM), con un 15.80%  y, por último, el Partido Liberal, con un   9.67%. (la correspondencia en escaños, se puede ver en el cuadro siguiente).

Mandate: Escaños / AIE: Alianza Pro Europea

El sexto partido en liza, el Partido Comunista Reformador (PCR), ha obtenido el 5.5%, aunque ha sido dejado fuera del Parlamento, y no ha sido el único. También ha sido excluido, como hemos señalado, este sin dejarle opción de participar en la "fiesta" electoral, el partido prorruso PATRIA, que tenía unas importantes opciones de voto la semana anterior al voto, y que fue prohibido por la via rápida pocos días antes de las elecciones.

El desbarajuste provocado, inesperado para la mayoría, puede ser consecuencia directa de esta prohibición, pues los nacionalistas moldavos, prorrusos, han tenido que votar a otras opciones, prorrusas, por supuesto, y era difícil que lo hicieran al Partido Comunista, no solo por su etiqueta roja, sino por su coqueteo habitual con todas las opciones.

Otra explicación es la de la constante caida en los últimos años de la opción comunista (en realidad, socialdemócrata), que ha sufrido también constantes divisiones. De hecho, dos de los cinco partidos que han entrado en el Parlamento, sin contar con el propio PCRM,  han surgido de las filas del Partido Comunista: el Partido Demócrata de Lupu, que hace apenas 5 años era visto como el sucesor de Vladimir Voronin y el Partido Socialista, liderado por Dodon, otro dirigente del comunismo moldavo y antiguo alcalde de Chisinau (sin contar al Partido Comunista Reformador, también ruptura del PCRM).

http://www.tercerainformacion.es/IMG/jpg/124-small.jpg
Transnistria en verde y Gagauzia en rojo, en torno a su capital, Comrat
En todo caso, se trata de ver ahora que sucederá en República Moldova tras las elecciones, en relación al expansionismo de la OTAN y la UE (bajo la batuta norteamericana) hacia el antiguo espacio soviético: ¿continuará el gobierno de Chisinau, en los últimos años formado por una alianza de partidos liberales,  aunque el partido más votado desde 1998 fuera el Partido Comunista, su camino hacia el oeste, serán los partidos prorrusos los que indiquen hacia donde ha de ir la brújula, o se convendrá una difícil e incomoda neutralidad, muy conveniente, por otra parte, para las potencias en liza?

En el gráfico presentado en la foto, se observa que la agencia Unimedia considera que los prorrusos PSRM y PCRM), tienen 46 escaños en su haber, mientras que los proeuropeos (PDLM, PD y PL), 55. Sin embargo, de forma consciente, han puesto en azul en el hemiciclo gráfico, en un imaginario centro, al Partido Demócrata de Lupu ¿Por qué? Es claro que Lupu es, evidentemente, la bisagra que abrirá la puerta hacia un lado o hacia otro. En primer lugar, porque proviene de la misma cuna que Voronin y Dodon, el comunismo o, mejor dicho, la socialdemocracia que acepta el liberalismo pero que da una gran importancia a lo social, sin embargo, esto no es lo fundamental en el contexto moldavo (aunque, por otro lado, es habitual que haya una visión general política que identifica a la "izquierda" con Rusia y a la "derecha"con Occidente, lógica por otra parte cuando los ciudadanos moldavos, que no dejan de repetir que vivián mejor con la URSS, están viendo como en estas ultimas décadas están robándoles y destruyendo todo lo que se logró durante el socialismo).

En segundo lugar, Lupu nunca se ha decantado claramente por un lado o por otro, y siempre ha jugado un papel de lazo entre los dos "bandos". De hecho, su partido se ha posicionado con claridad en varias ocasiones contra algo que los otros dos parlamentarios favorables a un acercamiento a Europa: la unión con Rumania, una posibilidad que no solo provocó la independencia de fapto de Transnistria o la autonomía con opción de independencia de Gaguzia, sino que provoca que muchos moldavos vean con mayor simpatía aún la amistad con Rusia.

Tampoco hay que olvidar que el Partido Comunista de R.M., aunque no sabemos si enderezará el rumbo tras el varapalo de estas elecciones, ha flirteado demasiadas veces con la U.E. e incluso con la OTAN, y que de hecho pertenece al Partido de la Izquierda Europea (PIE), con todo lo que eso significa. De hecho, Rusia jamás se ha fiado de Voronin, por lo que, con probabilidad, si están contentos en algún lugar tras estas elecciones es en el Kremlin, sin duda.
La bandera de la añorada República Soviética de Moldova

Sea como fuere, salvo que el PD de Lupu opte por unirse a sus antiguos camaradas, y entonces si se crearía una unión fuerte de 65 contra 36 parlamentarios, las opciones europeas no están del todo claras, ni las tienen todas consigo, aunque Lupu opte por la Alianza proeuropea. De hecho, el ganador de las elecciones, el partido de Dodon, el Partido Socialista, además de ofrecer la alianza a los comunistas y, probablemente, al PD, ha declarado que la solución más probable será unas nuevas elecciones anticipadas, pues, recordemos, el Parlamento tiene que elegir, en el sistema politico moldavo, al Presidente del país, al jefe de estado, con 3/5 de los escaños. Asi que una alianza PD-PDLM y PL tiene poco futuro y duraría apenas unos meses, porque sería incapaz de conseguir el número necesario de escaños para nombrarle, por lo que habría que convocar nuevas elecciones parlamentarias.

Por último, hay que recordar tambien, en este marco interpretativo de las elecciones de RM como frente del conflicto interimperialista, que en la región separatista de Transnistria, independiente de hecho, claramente prorrusa, las elecciones organizadas por Chisinau se han boicoteado, y apenas se ha votado, y que en la República Autónoma de Gagauzia, que recientemente también pidió la unión  a la Federación Rusa, el resultado ha sido el esperado.

En todo caso, y aunque no queremos ser agoreros, ya sabemos como se las gastan los "democráticos" Estados Unidos & Co., y en caso de que las cosas no salgan como desean, pueden organizar en un abrir y cerrar de ojos un maidán que les haga alcanzar los objetivos que no lograron con las urnas, como hace bien poco perpetraron en la vecina Ucrania.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Aunque el racismo se vista de seda, racismo se queda: pinturas sobre "el muro de los gitanos" de Baia Mare

http://www.frontpress.ro/wp-content/uploads/2011/11/zid-tigani-350x246.jpgAlgunos creen que porque el racismo se pinte de colorines va a dejar de serlo, al más puro estilo  postmoderno del maquillaje ideológico, como el que se hace cuando se maquillan con coloretes democráticos la inevitable esencia fascista del capitalismo.

Siguiendo la moda transformista, el alcalde de la ciudad de Baia Mare, ciudad del norte de Rumania cercana a la frontera ucraniana, un tal Catalin Chereches, que ordenó construir en el año 2011 un polémico muro de separación de tres metros entre la ciudad y tres bloques de viviendas sociales habitados por rumanos de etnia gitana, porque, argumentaba, provocaban problemas al resto de ciudadanos, intenta hacer creer que ya no se trata de racismo, de un gueto, tras encargar que sea decorado con muchos colorines por estudiantes de la Universidad de Cluj.

"Chereches" ha declarado a la prensa que este muro se ha convertido en una "obra de arte", "de un lugar turístico", ya que, como ya afirmaba en el momento de su construcción, no es en ningún modo racista. Por supuesto, los graffitis que lo adornan no tienen nada de reivindicativo, denunciando de algún modo la existencia de uno de los muchos muros de la verguenza que ha levantado la barbarie capitalista por el mundo, sino que se trata de un arte "neutro", "apolítico", como si este fuera posible, un idea típica de una sociedad digna de una derivación de la distopia de Bentham, el Panóptico, en los que los prisioneros viven con una aparente sensación de libertad que les hace creer que, en realidad, no viven en una jaula.

http://adevarul.ro/assets/adevarul.ro/MRImage/2014/11/21/546f1fb80d133766a81bee81/646x404.pngEl muro gueto de Baia Mare, al que algunos llaman ya, "marele zid tiganesc", la gran muralla gitana,  una monstruosidad fascista digna de un mundo bárbaro que siguen intentando hacernos creer que se acabó en 1945 con el suicidio de Hitler, se intenta hacer pasar por el arte del maquillaje ideológico, con ayuda de pinturas y otros mejunjes, por "una obra de arte", en un tiempo donde este, el arte, ya no es un arma de combate, "cargada de futuro", como diría Celaya, sino un cómplice sometido a los caprichos y delirios del tirano.

En todo caso, y aunque nos tomen por tontos, recurriendo al famoso refrán castellano, terminamos la entrada recordando a los que, según la expresión nietzscheana,  tengan oidos detrás de los oidos, que "aunque la mona se vista de seda, mona se queda" y, por supuesto, lo mismo vale para el racismo, el fascismo y el resto de excrecencias de la bárbarie.

viernes, 28 de noviembre de 2014

¿Se prepara un Maidán en República Moldova?

El próximo domingo se celebrarán elecciones parlamentarias en República Moldova, en el contexto general de la creciente tensión interimperialista entre Estados Unidos y la Unión Europea con Rusia.

Imágenes del intento de Revolución de Colores de 2009 en Chisinau
La victoria habitual del Partido Comunista en las elecciones moldavas, desde 1998, tras el desastre producido por la imposición de la terapia de choque neoliberal tras la independencia, en 1991, volverá a repetirse con casi total seguridad en esta ocasión, aunque está por ver si por una diferencia suficiente como para formar gobierno y poder elegir presidente del país (en R.Moldova, el jefe de estado es elegido por el Parlamento directamente). Desde 2009, a pesar de ser el partido más votado, y tras un intento de Revolución de Colores, en la que grupos profascistas al más puro estilo Maidán ucraniano, entraron e incendiaron el Parlamento, la alianza de la oposición neoliberal ha conseguido poder gobernar en Chisinau frente al partido mayoritario.

No obstante, el PCRM no es en realidad un partido comunista. De hecho, no duda en apoyar el ingreso de República Moldova en la U.E. o la participación en las sangrientas "guerras humanitarias" organizadas por Washington, como la de Afganistan, además de formar parte del Partido de la Izquierda Europea (PIE); el grupo de partidos revisionistas eurocomunistas que, a veces, ni siquiera se puede decir que propongan políticas socialdemócratas ni que tengan verguenza alguna en defender propuestas del más bárbaro neoliberalismo.

En cualquier caso, las encuestas dan de nuevo como ganador al Partido Comunista, y un fuerte crecimiento del partido prorruso Patria, con el que podría aliarse. Estos días pasados, este último fue  prohibido, acusado de recibir financiación externa (de Moscú), con el objetivo claro de evitar su crecimiento. Un arma de doble filo, no obstante, porque los votantes de Patria, a pesar de su ultranacionalismo moldavo, para algunos filofascista, podrían votar al Partido Comunista que, por cierto, también enarbola la bandera del nacionalismo, tanto frente al expansionismo rumano, cuyas autoridades llevan a cabo una politica tendente a la anexión del país vecino, que consideran parte de Rumanía desde que en 1919 pasara a formar parte de la Gran Rumania, como para defender la amistad (y las relaciones comerciales y negocios) con Rusia, frente a los intentos de EE.UU. y Europa de romperla (para hincar el diente al pastel).

Para hacernos una idea de como están las cosas ante las elecciones, los resultados de las encuestas dicen lo siguiente: el Partido Comunista obtendría un 23,4% de los votos, seguido del Partido Liberal Demócrata, con un 18.6%, el Partido Demócrata, con un 10,7%, el Partido Liberal, con un 6,3%, y el partido Patria, que, como hemos dicho, ha sido excluido de las elecciones, según la agencia Unimedia.

En realidad, se entrecruzan dos polarizaciones que en estas elecciones: una, como ya hemos dicho, el conflicto interimperialista encarnado en la elección entre Europa y Rusia; la segunda, más propagandística, la opción entre Comunismo (que en realidad es un neoliberalismo moderado de tendencia socialdemócrata), y Neoliberalismo, en la linea de los recortes y la ofensiva contra los derechos y conquistas sociales que los trabajadores moldavos todavía mantienen desde la época soviética. En realidad, esta es la gran baza del PCRM, la del pasado soviético, en una situación en la que, como afirman las encuestas, la mayoria de los moldavos reconoce contundentemente que vivian mucho mejor cuando su país formaba parte de la URSS, por lo que muchos optan por votar al partido que enarbola, aunque sea solo aparentemente, la bandera roja. Sin embargo, lamentablemente, durante los gobiernos de los comunistas, se han seguido aplicando recetas del FMI, del Banco Mundial y sumiendo al país bajo el control de las mafias multinacionales y de las grandes empresas locales (eso sí, con cierto respeto a algunas necesidades sociales, como la educación o la sanidad, o una tendencia a una relativa protección de los derechos laborales de los trabajadores).

Lo cierto es, como ya hemos señalado, que se trata de un conflicto interimperialista, y las ideologias se usan en beneficio de las potencias en liza. Se trata de saber quien se lleva la parte del león en el control de la estratégica vieja república soviética, en el marco de la expansión agresiva de la OTAN, brazo armado de EE.UU y sus vasallos, contra las potencias que ponen en cuestión su hegemonía económica y militar. Es decir, lo que está en juego, pues, es el gas, los recursos, el poder. Y, tal y como acostumbran, las potencias capitalistas, regidas por un sistema que es esencialmente barbarie, son capaces de todo para ganar la batalla.

De hecho, las autoridades de Moldavia arrestaron este miércoles a cinco personas sospechosas de estar organizando protestas violentas después de las elecciones parlamentarias que se celebrarán este fin de semana. Según los detenidos, por temor a que Rusia intente cobrar mayor influencia en el país. Durante los registros, se confiscaron revólveres, lanzagranadas, uniformes militares, planes de ataques contra edificios y grandes sumas de dinero. Lógicamente, nadie se cree que los detenidos se hayan organizado ellos solitos para la posibilidad de que los partidos prorrusos ganen las elecciones...

Gagauzia, al sur del país, y Transnistria: regiones separatistas de
República Moldova
Por otro lado, también se ha prohibido presentarse a los comicios al partido prorruso Patria, con una cota electoral, según las encuestas del 10%. La razón esgrimida por las autoridades es que han recibido financiación de Rusia.

Como se ve, no se trata solamente de comunismo/neoliberalismo, ni de Europa/Rusia, sino que todos los polos se entremezclan. El Partido Comunista es prorruso, pero coquetea con Europa, los partidos del gobierno actual, neoliberales, son proeuropeos, pero no dejan de negociar con Rusia. República Moldova es como un barco movido por el viento, y los políticos intentan aprovecharlo sople de donde sople, a la espera de acontecimientos futuros. En todo este galimatias, lo ultimo que se escucha es la opinion del pueblo, eso que dicen los "democratas" que es tan importante: los resultados de todos los sondeos confirman que los moldavos prefieren como socio y aliado a Rusia que a la UE, y a Putin antes que a Obama; pero en las dictaduras del capital no son los ciudadanos quienes deciden, como se intenta aparentar y tanto repiten los medios de propaganda.

La posibilidad de que República Moldova se acerque a Rusia, es una opción que Occidente no ve con buenos ojos, ni mucho menos, por lo que, como ya hizo en 2009 en Chisinau o ha perpetrado en tantas ocasiones en Georgia, Ucrania o en los paises árabes. Lo que está en juego  es, como ya se ha dicho, no la democracia, que no existe cuando los que deciden son los intereses de una minoria y de unas cuantas corporaciones multinacionales, sino el reparto de los recursos y la lucha por la hegemonia mundial. Y esto, a no ser que los trabajadores moldavos, los productores de la riqueza, decidan dejar de añorar el pasado y se pongan manos a la obra para recuperar el poder ("La única garantía posible de democracia es un fusil en el hombro de cada obrero." Vladimir Lenin), no cambiará ni el próximo domingo ni en muchos años.

En definitiva, EE.UU. y sus vasallos han convertido las Revoluciones de Colores o los Maidán en una peligrosa arma electoral en los paises donde los intereses de sus grandes corporaciones están en riesgo, en especial frente a la potencia capitalista alternativa que compite con fuerza por el mercado y los recursos, Rusia /y, junto a ella, China). Por ello, la pregunta que nos hacemos es muy pertinente, ante las elecciones del domingo en ese estado fronterizo y en disputa en el centro del conflicto interimperialista en ciernes, que es República Moldova ¿Están preparando Washington y Bruselas, por si acaso las elecciones no tienen el resultado que esperan, un Maidán en Chisinau?

Por último, hay que recordar que República Moldova es un país fragmentado, pues la República de Transnistria es de hecho independiente desde la guerra provocada tras el intento de unión de la antigua república soviética a Rumania, en 1991, y ha solicitado en varias ocasiones la unión a la Federación Rusa. Lo mismo sucede con la República Autónoma de Gagauzia, de mayoría turca, que ha amenazado en varias ocasiones con la independencia total si Moldavia se integra en la Unión Europea o es anexionada por Rumania, y que, como Trannistria, ha solicitado recientemente a Moscú su protección.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Gica Hagi, el mejor jugador rumano de la historia, alaba a la Rumania comunista

Final Copa de Rumania, 1989: Hagi lanza una falta con el cartel del P.C.R. en la grada
Gica Hagi, el mejor futbolista rumano de todos los tiempos, ha declarado en un diario británico que se vivía muy bien durante la Rumania comunista, y que los éxitos deportivos de aquella época se deben a aquel sistema.

A la pregunta, ¿Cómo era la vida entonces?, Hagi respondió provocando un escándalo en los medios de propaganda rumanos, al servicio del capital. El genio del balón afirmó, sin tapujos, que entonces "nada era casual. En aquel momento nos sentíamos (el pueblo rumano) muy bien, creciendo en un medio pacífico y agradable. Teníamos unas condiciones excelentes de crecimiento, y éramos civilizados y estábamos bien educados".

Como hemos dicho más arriba, Hagi explicó también que el sistema comunista tuvo un papel esencial en el hecho de que el fútbol rumano, como también otros deportes, lograran grandes éxitos antes de los años 90. "Lo único negativo era que no podíamos jugar en el extranjero", terminó diciendo.

La sorpresa provocada entre los escribanos y mercenarios del sistema no ha sido tal entre el pueblo rumano que, como hemos dado a conocer en muchas ocasiones durante los seis años de existencia de este blog, reconoce, una vez tras otra, que las condiciones de vida eran bastante mejores antes del golpe de estado fascista de diciembre de 1989 que durante las posteriores dos décadas y media de imposición violenta de la barbarie capitalista.

De hecho, en los dos últimos estudios, realizados ambos en 2014, se sigue evidenciando el reconocimiento generalizado por parte de los rumanos de que se vivía mejor en el Socialismo que bajo el régimen capitalista actual. Así resultó de la encuesta realizada por el Instituto Rumano de Evaluación y Estrategia (IRES), en la que casi el 70% de los rumanos pensaban igual que Gica Hagi, o del estudio efectuado por el  Instituto Nacional para el Estudio de los Servicios y el Consumo de la Población (INSCOP), según el cual el 60.5% de los rumanos consideran que viven peor en la actualidad que antes de 1989 (ambas encuestas realizadas con motivo de los 25 años de capitalismo en Rumania).

Por supuesto, no queremos decir que con sus declaraciones Hagi demuestre que sea comunista, ni mucho menos. Sin embargo, teniendo en cuenta la demoledora realidad, en Rumania hay pocos que no reconocen, voluntariamente u obligados por las circunstancias, que, en mayor o menor medida, en comparación con el desastre provocado por 25 años de neoliberalismo capitalista, en los años de Socialismo se disfrutaba de mayor bienestar social y una mejor calidad de vida para todos.

Solamente los que viven con el miedo de que un día, de nuevo, los trabajadores rumanos recuperen lo que le han robado violentamente, o los que han sido domesticados por la propaganda de aquellos, que hoy tienen en sus manos todos los medios de propaganda, es decir, solamente los grandes mafiosos y sus esclavos, siguen esforzándose en negar la evidencia rotunda de que el paraiso capitalista no fue más que una mentira en la que, eso sí, muchos creyeron, y que debido al infierno que viven hoy los rumanos bajo la tirania del capital, son cada vez más los que reconocen, con rabia o con resignación, que si algo se parecía algo a aquel edén era, en realidad, lo que disfrutaban antes de la imposición sangrienta del régimen actual (es decir, trabajo, sanidad, educación, cultura, deporte y todas las necesidades esenciales para el desarrollo integral del hombre).

Steaua de Bucarest, campeón de la Supercopa de Europa, 1987
(Hagi el cuarto por la izquierda de la fila
Gheorghe Hagi, que como decimos no es comunista, no puede ocultar la verdad de los últimos 25 años sufridos por los rumanos. Según él, lo único "negativo" era que "no podían salir del país a jugar al fútbol!, algo bastante insignificante si lo comparamos con lo que el propio futbolista reconoce como positivo: el resto de las cosas. Así, Hagi no hace más que estar de acuerdo con lo que  afirma la mayoría de los rumanos: antes de 1989, durante el Socialismo, el bienestar general era mayor, y la vida era incomparablemente mejor que bajo el régimen actúal. 

Por supuesto, las alabanzas de Hagi, como la de la mayoría de los rumanos, a los años de Socialismo se refieren en general al bienestar material. En realidad, y esto fue la causa principal que provocó la caída del Socialismo, tanto en Rumanía como en el resto de los países que lo disfrutaron, ese desarrollo material no fue paralelo a la profundización del poder de la clase trabajadora, sino que se fue desarrollando una clase precapitalista, elitista, que fue el principal factor, por su presión para romper las limitaciones del sistema socialista a su enriquecimiento personal, la que acabaría facilitando el golpe de estado fascio-capitalista y fomentando la desmovilización de las masas. Un error del que los comunistas han de aprender para evitar caer en el mismo error en los futuros avances revolucionarios de la humanidad hacia un mundo sin explotación: en la lucha de clases contra los explotadores no hemos de bajar la guardia jamás, ni siquiera dentro de una supuesta sociedad socialista.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Bajo el cielo de España. Capítulo III: Historia de los brigadistas rumanos en la Guerra Civil Española

Seguimos con la publicacíon de nuestra traducción del libro de Valter Roman, miembro del grupo de rumanos que combatieron en España en las Brigadas Internacionales contra el fascismo, en el que se describe la participación de los comunistas de Rumania en la Guerra Civil española (1936-39).

Se puede acceder a los capítulos ya traducidos en los siguientes enlaces:



JUNTO A LA ESPAÑA REPUBLICANA


LA VANGUARDIA EN ACCIÓN

El fuego desatado por los generales falangistas en tierra española y avivado por el recio vendaval procedente de Berlín y Roma amenazaba con extenderse al mundo entero. Bajo la mirada, más que permisiva, de los gobiernos “demócratas” y “nointervencionistas” de Francia, Gran Bretaña y EEUU, Hitler y Mussolini enviaban contra la República española tropas armadas hasta los dientes, así como modernísimos aviones, tanques y cañones. Había que levantar un dique ante la marea negra del fascismo. Había que oponer a las fuerzas unidas del oscurantismo y la reacción militarista las fuerzas internacionales unidas de la paz y el progreso. Todos aquellos que amaban la vida, que apreciaban los valores espirituales y materiales creados por la humanidad a lo largo de los siglos, estaban llamados a ponerse en pie resueltamente contra la agresión fascista.

Desfile de las BB.II. en Albacete
Los comunistas y progresistas de todos lados, conscientes desde el primer momento del riesgo mortal que se abatía sobre la España democrática, de la gravedad del peligro que acechaba a todo el mundo, tomaron de inmediato las primeras medidas prácticas de ayuda activa a la lucha del heroico pueblo español.

Desde el inicio mismo de la guerra de España, el Partido Comunista Rumano (PCR) dio los primeros pasos para movilizar a las masas en defensa de esta causa común. Bajo su dirección, las fuerzas amantes del progreso de nuestro país, junto a los elementos avanzados del mundo entero, aportaron su grano de arena al inmenso movimiento de solidaridad con la causa justa del pueblo español contra las fuerzas tenebrosas del fascismo.

En aquella época me encontraba en Francia. Allí me pilló, como a muchos otros comunistas rumanos, el llamamiento del partido a la solidaridad con la España republicana. Los estrechos lazos que en todo momento mantuve con la patria, el conocimiento que tenía de la lucha de los voluntarios rumanos en España, así como los materiales de archivo que manejé tras mi vuelta a Rumanía, me sirvieron, en los años posteriores a la guerra, para reconstruir, en sus elementos esenciales, la actividad desarrollada en aquellos años por el partido, por los comunistas rumanos, en la movilización activa y multilateral de las masas en apoyo de la República española.

Eran tiempos duros. Los fascistas rumanos, alentados por las cúpulas reaccionarias de la burguesía y los terratenientes, y apoyados por los imperialistas extranjeros, organizaban pogromos y quemas en plaza pública de libros y periódicos que mostraran el menor atisbo de progresismo. Se preparaba el asalto para liquidar completamente los pocos derechos políticos que aún existían. Sin embargo, el Partido Comunista Rumano, a pesar de estar en la ilegalidad, organizó activamente la lucha popular contra la ofensiva fascista. El partido levantó su voz de protesta contra la rebelión falangista y la intervención de la Alemania de Hitler y la Italia fascista, contra la política de “no injerencia” proclamada por los gobernantes de Francia, Inglaterra, EEUU y otros Estados capitalistas, y contra la complicidad del gobierno burgueso-terrateniente de nuestro país con los fascistas españoles. Llamó a los trabajadores a emprender una lucha decidida en ayuda del pueblo español.

Voy a esbozar, siquiera sea muy resumidamente, la actividad solidaria desarrollada en Rumanía en favor de la España republicana, ya que, como recordaba en el prefacio, dicha actividad se encuentra ampliamente descrita en el libro Voluntarios rumanos en España[1]. En esa obra están publicados diversos documentos del Comité Central del PCR, así como artículos aparecidos en diferentes órganos de prensa, legal e ilegal. Igualmente, se incluyen en el mencionado volumen una serie de documentos de los órganos de la seguridad del Estado burgueso-terrateniente, que desenmascaran la política de los círculos gobernantes de antaño.

Ya en agosto de 1936, es decir, un mes después del inicio de la guerra de España, en el manifiesto “Al pueblo trabajador rumano y a todas las nacionalidades oprimidas de Rumanía”, el Comité Central del PCR decía lo siguiente: “Desde hace ya más de un mes, ríos de sangre del heroico pueblo español se derraman en la guerra civil provocada por los generales fascistas (…) ambiciosos y corruptos (…) que han traicionado a la República, levantándose en armas contra el pueblo y poniéndose al servicio de sus enemigos, tanto de dentro como de fuera de España.

Detrás de estos generales criminales se han concentrado todas las fuerzas contrarrevolucionarias españolas e internacionales (…)

Los enemigos del pueblo español no titubean a la hora de traicionar los intereses populares, poniendo en almoneda las provincias de la República a cambio de la ayuda que reciben del fascismo alemán e italiano (…)

¡Trabajadores, campesinos, ciudadanos!

Los acontecimientos que se suceden en España, la ayuda que prestan los fascistas alemanes, italianos y portugueses, y los reaccionarios del mundo entero, incluida Rumanía, a los sangrientos generales españoles, muestra una vez más que el fascismo internacional es el enemigo mortal de los pueblos de todo el mundo (...)

La ayuda prestada por los fascistas alemanes, italianos y portugueses a los verdugos del pueblo español constituye una amenaza y una provocación con miras al estallido de la guerra mundial, que significará la aniquilación sangrienta de los pueblos pequeños e indefensos, la liquidación de su independencia y la instauración de la dictadura fascista.

El gobierno de Tătărăscu[2] y las fuerzas reaccionarias, con el rey[3] y su camarilla a la cabeza, apoyan la guerra contra el pueblo español (…)

Ciudadanos,

Levantándonos todos como un solo hombre en ayuda y apoyo del pueblo español y de su gobierno legal, el pueblo rumano lucha al mismo tiempo no sólo contra quienes le oprimen, sino también por el trabajo, el pan, la tierra, la paz y la libertad.

La solidaridad internacional y la ayuda material garantizarán, sin duda, el triunfo de la lucha heroica del pueblo español, darán al traste con los planes del fascismo internacional y constituirán un paso decisivo en la lucha por la paz (…)

Comité Central del Partido Comunista de Rumanía”[4]

En numerosas ocasiones, el partido puso a las claras la unidad de intereses de los fascistas españoles, alemanes, italianos y los círculos fascistas y reaccionarios de nuestro país; mostró al pueblo que cada victoria del fascismo en España significaba, al mismo tiempo, una batalla ganada por los fascistas en nuestra tierra patria. En el artículo “En España se decide la suerte de la paz y la libertad”, del folleto “España”, editado en julio de 1938 por el PCR y consagrado a la lucha del pueblo español, se decía: “Todo el mundo –salvo los que se han dejado cegar o seducir por el embeleco fascista y las baladronadas de la prensa venal- ha sentido que sobre la tierra yerma de Aragón, en los campos de Cataluña y a las puertas de Madrid se juega mucho más que la suerte de un pueblo. Hemos oído los gritos de alegría de los enemigos de la democracia y la paz tras cada una de las victorias de las tropas invasoras italo-germanas. Hemos visto cómo crecía, tras cada victoria del fascismo en España, la insolencia de quienes traman instaurar una tiranía fascista: los cortesanos de palacio, los integrantes del frente de la Guardia de Hierro[5], los miembros de los consejos de administración de los grandes bancos y fábricas, y los moradores de las ricas mansiones señoriales. Hemos visto cómo excitaban esas victorias las ansias de saqueo de quienes, en Berlín y Roma, codician la tierra y la riqueza, y urden la guerra mundial.” [s.n.]

De igual modo, desveló el partido comunista la odiosa complicidad de aquellos gobiernos que, so capa de la “no intervención”, ayudaron a los fascistas a asfixiar a la República española y a sojuzgar al pueblo español. El partido enseñó a las masas a ver más allá de las simples apariencias y a descubrir la verdad en la intrincada red de los acontecimientos: “La principal forma de ayuda política de los gobiernos capitalistas no fascistas a Franco y a los intervencionistas extranjeros es la no intervención, que coloca en plano de igualdad a los rebeldes y al gobierno legal, emanado del parlamento; que levanta en torno a la España republicana, aislándola, un muro de hierro que ampara el envío de tropas, armas y aviones a dicho país por parte de Hitler y Mussolini, así como el bombardeo de la población civil española desde barcos de guerra y aviones alemanes e italianos. La no intervención es la defensa de la intervención. La mascarada de la no intervención no es defensa de la paz, sino preparación de la guerra.”[6] [s.n.]

Sin pausa, en la prensa del partido, por medio de manifiestos, en el trabajo de agitación llevado a cabo en las fábricas y en el campo, o por boca de intelectuales progresistas, el partido señaló la necesidad de expresar, por todo tipo de vías, la solidaridad de nuestro pueblo con la lucha justa del pueblo español. Si hojeamos la colección de Scînteia –por entonces un periódico ilegal- de los años  en que se libró la guerra de España –de 1936 a 1939-, nos encontramos con el testimonio vivo de la actividad febril del partido en la organización de la protesta enérgica de las masas contra la agresión y en apoyo de la España republicana. No hay prácticamente un solo número de Scînteia en que no se abogue por la unidad de todas las fuerzas internas honradas y patrióticas, necesaria para levantar un frente común que detuviera el odioso crimen que se cometía contra la libertad de un pueblo. El partido exhortó a las masas a convocar reuniones, mítines y manifestaciones de simpatía y solidaridad con el heroico pueblo español; las llamó a manifestarse ante las legaciones alemana e italiana para detener de forma inmediata la ayuda que prestaban ambos países a los generales rebeldes. “El ímpetu de las masas –señalaba el partido-, junto a los trabajadores y pueblos del mundo y los gobiernos de los países grandes y pequeños, entre ellos el de Rumanía, es la palanca con que debemos forzar la constitución de un frente que imponga civismo al agresor (…)”[7]. “Para acabar con el sistema intervencionista, que mañana podría volverse contra nosotros (…), creemos comités conjuntos con todas las organizaciones obreras y democráticas, en ayuda y defensa del pueblo español.”[8]

«¡Léelo y circúlalo!», se decía en la ilegal Scînteia, en los manifiestos del Partido Comunista Rumano o en minúsculos folletos. Lee y circula el material en que estaba impresa la palabra del partido, difundiendo así sus consignas y llamamientos, que sonaban cálidos y vibrantes. En ellos se señalaba a las gentes honradas el deber sagrado que tenían para con el pueblo español. “Tenemos una deuda con España. Unámonos, sin distinción de partidos, para prestarle nuestra ayuda activa. En todas las reuniones sindicales y democráticas, en todas nuestras manifestaciones, no nos olvidemos de los hermanos que sangran (…)

Reunid como sea todo el dinero que podáis para comprar siquiera sea un poco de la comida, ropa y medicinas que necesitan, en pleno invierno, un pueblo masacrado diariamente por las bombas y cientos de miles de refugiados, inválidos, huérfanos y viudas de las zonas devastadas por los fascistas y aisladas por el bloqueo de la llamada no intervención.”

“Luchemos todos los demócratas para impedir que el gobierno rumano venda petróleo y cereales a Franco, y contra el establecimiento de relaciones con el gobierno rebelde; y que los estibadores portuarios se nieguen a cargar los buques con mercancías para Franco.”

La palabra y el llamamiento se convertían en acción. Nuestra clase obrera, que, bajo la dirección de su partido revolucionario, había organizado en 1933 las heroicas luchas de los ferroviarios y de los trabajadores del sector petrolífero, demostró haber comprendido, también en aquella ocasión, las implicaciones políticas de la situación, al acudir en apoyo del pueblo español.

Amplias capas de la población manifestaron un vivo interés por la lucha de dicho pueblo. “De la guerra mundial a esta parte –escribía Ilie Cristea en Cuvîntul liber[9] de 1 de agosto de 1936- puede que ningún acontecimiento externo haya cautivado tanto la atención del ciudadano rumano como la guerra civil española (…) Todo el mundo escucha con expectante emoción las noticias por la radio o echa un vistazo a los periódicos del día. Todo el mundo se ha aprendido la geografía española.” Ese interés y simpatía se tradujeron en numerosos actos de solidaridad con la España republicana.

Hojeemos de nuevo la prensa del partido de aquel periodo… En Scînteia de 15 de septiembre de 1936 se contaba que, en las asambleas que se habían celebrado en Bucarest y en otras localidades del país, se habían adoptado mociones de protesta contra la intervención italo-germana y de apoyo a la lucha del pueblo español. Una noticia aparecida en Steagul Roșu[10] de 13 de diciembre de 1936 informaba de que en unos pocos meses se había conseguido reunir en Bucarest casi 300 mil lei[11], en ayuda para el pueblo español. En diversas ciudades, Tîrgu Mureș entre otras, los trabajadores habían decidido entregar su salario de media jornada para el mismo fin. En las páginas de Scînteia aparecía con frecuencia la columna “Colecta por España”, donde se indicaban las sumas de dinero, de diversa cuantía, recibidas de todos los rincones del país. En un solo mes –junio de 1937-, los trabajadores de la CFR Grivița[12] reunieron 20 mil lei y los ferrovarios de Iași y de Pașcani, otros 10 mil. Otra noticia informaba de que en enero de 1938 se habían recaudado, según datos incompletos, 17 mil lei en Bucarest y 30 mil en Galați. En Scînteia de 8 de febrero de 1939 se leía que los trabajadores de Bucarest, Cluj, Galați, Ploiești, Pitești y Turnu Severin habían reunido 70 mil lei. Scînteia de 8 de julio de 1938 informaba de que la organización del partido en Bucarest había puesto en marcha una campaña para enviar un camión con alimentos, medicinas y ropa a la España republicana.

Entregar el salario de media jornada… varias decenas o varios cientos de lei reunidos en una colecta eran acciones que podían parecer insignificantes a primera vista. Pero representaban siempre un gran esfuerzo para quienes lo hacían, porque la mayor parte de ese dinero procedía de los trabajadores, de los campesinos, de los pequeños artesanos y funcionarios, de quienes, por aquellos años, vivían entre estrecheces y al día.

Tras el llamamiento del Partido Comunista Rumano, se formaron en el país comités de apoyo a la España republicana que hacían colectas de dinero, medicinas y ropa. Ya en los primeros días de la guerra de España, se creó en Bucarest un comité de iniciativa encargado de coordinar las actividades que se desarrollaban en toda Rumanía en apoyo del pueblo español. Formaban parte de este comité, además de los comunistas, que lo dirigían, miembros de organizaciones como el Comité para la Defensa de los Antifascistas, el Frente Estudiantil Democrático, etc. A la cabeza del Comité por España de Bucarest se encontraba el trabajador ferroviario Ilie Pintilie, miembro del Comité Central del PCR, así como otros fervorosos antifascistas. Entre quienes participaron en las actividades de solidaridad con la España republicana cabe mencionar a Lothar Rădăceanu, Ștefan Voitec, Gogu Rădulescu, Miron Constantinescu, Constantin Trandafirescu, Ion Pas, Ion Turcu, I. Pomîrleanu, N. Popescu-Doreanu, Petre Constantinescu-Iași, Tudor Bugnariu, Constanța Crăciun, Corneliu Mănescu, Mihail Dragomirescu, Emanoil Florescu, Mihail Levente, Alexandru Bîrlădeanu, Răducani Cioroiu, Vasile Pogăceanu, Gheorghe Micle, Eduard Mezincescu, Florin Mezincescu, Simion Pop, Bucur Șchiopu, Victor Ionescu, Alexandru Voitinovici, Năstase Popescu, Gheorghe Diaconescu, etc. Los comités de ayuda a España organizaban conferencias, reuniones y mítines en que se daba a conocer la lucha heroica del pueblo español. En ellos se hacía hincapié en la comunidad de intereses que existía entre el pueblo español que defendía su patria y la lucha de las masas trabajadoras de Rumanía. Por iniciativa del partido se organizaron manifestaciones y actos en favor del pueblo español por diferentes vías, a saber, sindicatos, Socorro Rojo, etc. La mayoría de esas acciones se llevaban a cabo de manera encubierta. A la Siguranța[13] le resultaba más complicado sospechar que el baile dado por un club deportivo de Iași, o la fiesta de año nuevo o el té organizados por tal o cual asociación de Bucarest o de cualquier otra ciudad, ocultaban, de hecho, una acción en apoyo a España impulsada por iniciativa del partido.

Periódicos democráticos y antifascistas como Cuvîntul liber, Lumea, Ecoul, Viața Românească[14] y otros adoptaron una posición valiente. Al desenmascarar la rebelión de los generales españoles como un acto de traición, y la brutal intervención de Hitler y Mussolini como un ensayo general de la guerra fascista en preparación, los mejores periodistas y escritores de Rumanía atacaron implacablemente la política de “no intervención” de las democracias occidentales y la actitud reaccionaria y antinacional de los gobiernos rumanos, polemizando con los interesados defensores de Franco. En las páginas de las publicaciones rumanas más prestigiosas aparecieron artículos y comentarios firmados por Alexandru Sahia, Victor Eftimiu, Geo Bogza, Tudor Teodorescu-Braniște, N. D. Cocea, George Macovescu, C. Parhon, Barbu Lăzăreanu, Paul Teodorescu, Zaharia Stancu, Al. Constantinescu, Grigore Preoteasa, Ion Călugăru, Mihnea Gheorghiu, George Ivașcu, Mihai Beniuc, Matei Socor, Ștefan Roll (Gheorghe Dinu), Emanoil Socor, Scarlat Callimachi, Eugen Jebeleanu, Miron Radu Paraschivescu, Gheorghe (Gogu) Rădulescu, Corneliu Mănescu, I. Brunea-Fox, Maria Arsene, Ion Felea, Mihai y Gogu Popescu, y muchos otros.

A favor de la España republicana escribieron en la prensa progresista de las nacionalidades Gaál Gábor, Kohn Hillel, Méliusz Jozsef, Balogh Edgár, Józsa Béla, Nagy Istvan, Bányai László, Simonis Heinrich, Geltz Philipp.
Los órganos represivos del Estado burgueso-terrateniente persiguieron, arrestaron y condenaron a quienes manifestaron su solidaridad con el pueblo español. Para disponer de datos más concretos sobre la represión, no está de más hojear los archivos de la Siguranța. Así, por ejemplo, nos enteramos de que en 1936, en Arad, fueron detenidas 11 personas por recaudar dinero para España[15]. La colecta estaba organizada por miembros de las organizaciones obreras de la localidad. He aquí un extracto de una nota informativa con número 327/1937 de la Inspección General de la Gendarmería: “Disponemos de informaciones que señalan que, en los talleres de la CFR Grivița, de las sumas de dinero reunidas entre los trabajadores, una parte se emplea en ayudar a los suspendidos y despedidos, y otra se envía, por intermedio de Comité Central comunista en España, como ayuda a los voluntarios del ejército rojo de los gubernamentales. También sabemos que en los otros talleres del país se hacen colectas de dinero con el propósito indicado más arriba. Los delegados entregan luego ese dinero al Sindicato Central Obrero de los trabajadores de la CFR Grivița que, a su vez, le da el mismo destino hacia España. Ya hemos puesto en marcha todos nuestros mecanismos de vigilancia de las personas sospechosas de estar implicadas en estos hechos.”

Una nota informativa del departamento de información advertía a los órganos competentes de que el Comité por España de Bucarest iba a poner en circulación bonos con su propio anagrama para la recogida de fondos[16]. Otra nota contaba que ese mismo comité estaba organizando un mes de ayuda al proletariado español, dedicado a la recaudación de fondos en apoyo de los españoles republicanos[17]. El departamento de información llegaba a señalar que el “Socorro Rojo” había editado y puesto a la venta, con ocasión del 8 de marzo[18] de 1937, postales con la imagen de la mujer en la guerra de España[19]. Las redes de información perseguían todas estas actividades, incluso allende nuestras fronteras. De ese modo, la Siguranța estaba al tanto de que la emigración rumana en Francia hacía colectas de dinero, ropa y medicinas en ayuda de la República española.

El envío de las sumas de dinero recaudadas en Rumanía debía hacerse, igualmente, evitando las múltiples trabas impuestas por la Siguranța. Cabe así mencionar una nota en que se advertía al Banco Nacional, en diciembre de 1936, de que no permitiera la salida del país de la suma de 18 mil lei destinada a los republicanos españoles. Sin embargo, las acciones de solidaridad no cejaban, a pesar de los impedimentos del gobierno y de la desinformación. La revista Rundschau, que se publicaba en Basel, ponía de relieve este aspecto en el artículo “Solidaridad del pueblo rumano con la España republicana”. “El pueblo rumano –se escribía en la revista- ha comprendido rápidamente que la lucha en España lo es también, al mismo tiempo, por su futuro, su libertad, su paz y sus derechos. Por ello, no ha eludido ningún sacrificio con que demostrar, de forma concreta, su solidaridad con los luchadores por la libertad de España.”

Abundante material impreso y difundido por el partido en aquel periodo ponía de manifiesto la agresión fascista contra España, los bombardeos salvajes de la población civil por parte de la aviación y los buques de guerra fascistas, así como las atrocidades que cometían. Los sabuesos de la Siguranța confiscaban ese material y perseguían a quienes lo divulgaban.

En cambio, los fascistas rumanos tenían toda la libertad del mundo para ensalzar la rebelión fascista, protegidos por el gobierno “no intervencionista”. He aquí una muestra elocuente: en una nota de una dirección regional de policía se comunicaba a los servicios centrales que, por aquellas fechas, se estaba difundiendo por correo material propagandístico sobre la agresión fascista en España y se solicitaban instrucciones sobre su envío al destinatario. Se hacía mención en la nota a la existencia de una circular de la Dirección General de la PTT[20] que ordenaba confiscar el material propagandístico pro o contra la España nacionalista o republicana. En el margen de esa nota se encuentra una resolución del órgano central que especificaba textualmente: “Se prohíbe el de la España pro marxista”[21]. Quedaba claro pues: ¡Sólo el material a favor de la España republicana!

Al mismo tiempo, el gobierno rumano toleraba que en la prensa burguesa reaccionaria se insultara gravemente al representante diplomático del gobierno republicano español[22] o detenía a enviados de dicho gobierno que se encontraban en Rumanía en negociaciones comerciales, etc.[23]

Sin embargo, la posición misma de los círculos dirigentes dejaba entrever ciertas divergencias sobre el problema de España. Una parte de la burguesía, que no veía con buenos ojos el ascenso de Hitler, en el entendido de que su política agresiva y revanchista, así como la de sus aliados, representaba también un peligro para la soberanía, independencia e integridad territorial de nuestro país, manifestó una relativa comprensión para con la lucha de la España republicana contra las fuerzas fascistas. Así se explica que fuera posible –en especial en la primera parte de la guerra- llegar a un acuerdo y despachar de Rumanía a los puertos de Valencia y Barcelona cantidades relativamente importantes de petróleo que necesitaba el ejército republicano. Sólo durante unas pocas semanas, entre marzo y abril de 1937, los servicios de la Siguranța y la prensa advirtieron la presencia en el puerto de Constanza de tres petroleros con pabellón republicano: el Zorroza, el Campero y el Remedios. Aunque los servicios de información siguieron cada movimiento de los miembros de la tripulación o de las personas con quienes estuvieron en contacto, los buques abandonaron el puerto con su cargamento correspondiente. Hasta agosto de 1937, ese transporte de combustible se efectuó por medio de petroleros ingleses de 12.000 toneladas.

Sin embargo, la actitud predominante de los círculos gubernamentales se caracterizó, como hemos visto, por tratar de desbaratar cualquier forma de solidaridad con la lucha de los republicanos españoles.

No obstante, a pesar de todas las medidas represivas, no pudieron ahogar el movimiento de solidaridad con el pueblo español, que tuvo su expresión más elevada en la marcha a España de cientos de voluntarios rumanos. Allí lucharon con las armas en la mano al lado del pueblo español y de los voluntarios venidos de todas partes para combatir al fascismo, enemigo de todos los pueblos del mundo.


POR VUESTRA LIBERTAD Y LA NUESTRA

En España, el pueblo luchaba heroicamente contra el fascismo. En las sedes de los partidos democráticos y de los sindicatos, transformadas en centros de reclutamiento de voluntarios y de distribución de armas, se presentaron miles y miles de personas. Hombres y mujeres se preparaban para combatir hasta la victoria. Las palabras No pasarán se convirtieron en la consigna general de la lucha contra el fascismo.

Cuanto más tenaz y organizada fue la resistencia del pueblo español a que se enfrentaban los rebeldes, tanto más masiva se hizo también la intervención militar de Alemania e Italia. El envío de hombres y armamento alcanzó dimensiones muy considerables.

Pero el pueblo español no estaba solo. La solidaridad internacional, la solidaridad de los pueblos del mundo entero, obraba con todas sus fuerzas. La manifestación más elocuente de esa solidaridad fue la organización de las Brigadas Internacionales, que escribieron una de las páginas más admirables de la historia del movimiento antifascista internacional.

En nuestro país, el constante trabajo de concienciación de las masas llevado a cabo por el partido y sus llamamientos a la solidaridad activa con la lucha del pueblo español hicieron que los trabajadores, campesinos e intelectuales más conscientes manifestaran su deseo de partir a luchar como voluntarios en España. El partido apoyó a los elementos avanzados que quisieron alistarse en las Brigadas Internacionales, procuró fortalecer sus filas con luchadores antifascistas de confianza y organizó su traslado a España.

En los manifiestos difundidos por el Partido Comunista Rumano y en Scînteia, ilegal por entonces, se podía leer: “Reforzad las Brigadas Internacionales. Reclutad voluntarios. Alistaos como voluntarios en el ejército republicano español.”

En respuesta al llamamiento del partido, cientos de antifascistas rumanos fueron a España desde Rumanía y desde los países de emigración en que se encontraban. En su bandera habían escrito las palabras: “Por vuestra libertad y la nuestra.”

“De la Rumanía subyugada bajo el cetro de una monarquía extranjera, encuadrada en un régimen de terror por la violencia de la “Guardia de Hierro” al servicio de los boyardos y de los capitalistas –escribe Dolores Ibárruri en su libro de memorias El único camino-, fueron a la España en llamas centenares de combatientes rumanos que se destacaron por su heroísmo.”[24]

Al enviar a sus hijos a España, nuestro pueblo trabajador era consciente de que la línea del frente republicano español no sólo levantaba un muro en el camino de la Wehrmacht de Hitler hacia Madrid, sino también en el camino hacia las fronteras de Transilvania, sometidas, por aquellas fechas, a la amenaza de invasión nazi y de la Hungría de Horthy.

El partido dio una gran importancia a la organización de la marcha de los voluntarios, cuestión extremadamente difícil y compleja en aquellas condiciones. Se encomendó a algunos camaradas de la dirección del partido y a algunos militantes con tareas de responsabilidad que se ocuparan de este cometido: Ilie Pintilie, Manea Mănescu, Leonte Răutu, Ion Popescu-Puțuri, Ilie Zaharia y otros dirigieron personalmente, aconsejaron y controlaron los distintos aspectos de dicha tarea. El modo en que resolvieron los problemas, numerosos y complicados, de la organización del viaje a España de los voluntarios fue muestra de la capacidad organizativa del partido y la influencia que ejercía sobre las masas, incluso en las duras condiciones que imponía la ilegalidad.

En la organización del envío de voluntarios a España, el partido debía tener en cuenta toda una serie de factores. Entre quienes habían manifestado su deseo de partir, la inmensa mayoría eran comunistas. El apoyo a la marcha de los voluntarios a España exigía al partido, al mismo tiempo, tomar medidas para que su propio trabajo no se viese afectado. Era igualmente necesario velar por que, quienes marchasen a España, fueran hombres de una lealtad inquebrantable a la causa de la libertad, hombres cuya actitud honrara al pueblo y al partido. Por último, se trataba de enviar a cuadros que, por su preparación militar, técnica o profesional, pudiesen ser lo más útiles posible a la República española.

El conocimiento cierto de quienes iban a marchar a España se imponía como una necesidad imperiosa, tanto más cuanto la burguesía rumana –y la de todas partes-, en la medida en que no lograba impedir la partida de los voluntarios, trataba de infiltrar a sus agentes en las filas de aquéllos para, de ese modo, sabotear las acciones de solidaridad con el pueblo español e incluso su lucha. Por ello, conviene destacar como un gran éxito del trabajo del partido en ese empeño, desde sus inicios, el hecho de que los voluntarios rumanos en España, salvo rarísimas excepciones, se entregasen en cuerpo y alma a la causa de la libertad, cumpliendo sin vacilaciones su misión de luchadores antifascistas. Gracias a la elevada conciencia de aquellos inquebrantables combatientes educados por el partido, los pocos agentes que la Siguranța consiguió infiltrar entre los voluntarios fueron rápidamente descubiertos y aislados, y su perjudicial actuación cortada de raíz.

Todas las actividades relacionadas con la organización de la partida se desarrollaban en condiciones sumamente difíciles, debido a la situación de ilegalidad en que se encontraba el partido. La policía trataba de que ninguna persona sobre la que existiesen sospechas de simpatía con la lucha del pueblo español pudiese abandonar el país. El control de fronteras se había intensificado para impedir su cruce clandestino. Los agentes de la Siguranța merodeaban por todas partes, espiaban, intentaban enterarse de lo que se estaba tramando para dar al traste con las acciones de solidaridad. Hay una abundantísima correspondencia sobre este tema entre el alto estado mayor y la Siguranța. Las notas de los servicios de información se multiplicaron, se mencionaban los viajes a España, se especulaba sobre el número de los que ya habían llegado allí o se informaba a los servicios de guardia de fronteras sobre las fechas aproximadas en que se preveían cruces clandestinos. Así, por ejemplo, una nota de los servicios de información de 6 de diciembre de 1936 informaba de que habían salido para España 150 voluntarios; otra indicaba que se daba prioridad a los voluntarios profesionales (mecánicos, ingenieros, médicos, empleados con el servicio militar hecho, etc.); y una tercera señalaba que se habían recaudado 400 mil lei para costear los viajes. Para no exponer a los cuadros ni poner en peligro los planes, el contacto con quienes deseaban ir a España, la preparación de los viajes, etc. se realizaban observando del modo más estricto las normas de la clandestinidad. A muchos de los antiguos voluntarios les sucedió que, en el momento de la partida, a veces incluso mientras recorrían el andén de la estación en que iba a producirse el encuentro –posible mediante una contraseña conocida de antemano y transmitida por el partido-, se daban cuenta de que el camarada que se había ocupado de organizar su viaje era un buen amigo o un conocido que, a su vez, no había sabido hasta ese instante con quién se iba a encontrar y a quién iba a transmitir las instrucciones.

Con miras a la organización de los viajes de los voluntarios, los militantes llevaron a cabo un intenso trabajo en las propias filas del partido y entre sus simpatizantes, en los centros industriales, fábricas y plantas, así como en el seno de la juventud, el campesinado y los intelectuales progresistas. Los militantes explicaban a las claras la gran importancia que tenía la creación de las Brigadas Internacionales, señalando que eran la respuesta más noble, digna e imponente que podían dar los pueblos del mundo entero a la cruenta y criminal intervención fascista en España.

Como consecuencia de ese trabajo, salieron hacia España numerosos voluntarios rumanos. Los primeros en alistarse a las Brigadas Internacionales fueron militantes de base del partido como Petre Borilă, Nicolae Cristea –miembro por entonces del buró del Comité de Bucarest del Partido Comunista Rumano-, los jóvenes comunistas Constantin Burcă, Mihai Burcă, Constantin Cîmpeanu –ferroviarios de Pașcani-, C. Bodeanu y otros.

En el transcurso del año 1937, el trabajo del partido siguió dando resultados, y el número de quienes manifestaban su deseo de alistarse en las Brigadas Internacionales no dejaba de crecer.

En Bucarest, la atención de partido se dirigía a la CFR, las grandes plantas metalúrgicas, especialmente Malaxa[25], y otras empresas industriales.

En los talleres de la CFR Grivița se organizaron numerosas acciones de solidaridad con la lucha del pueblo español: se difundían los éxitos del ejército republicano y los hechos de armas más destacados de los combatientes de las Brigadas Internacionales, y se alistaban voluntarios para ir a España. Algunos obreros comunistas de la CFR, Malaxa y Vulcan, como, entre otros, Nicolae Roșu, Marin Chilom, Ion Călin, Stan Minea o Iosif Nedelcu comenzaron a plantearse ir a España. Solicitaron y obtuvieron del partido permiso y apoyo para marchar a combatir como voluntarios en las Brigadas Internacionales.

En la capital y en el departamento de Ilfov[26], el partido preparó para viajar a España a numerosos grupos de jóvenes que habían manifestado su deseo de alistarse como voluntarios. Los había de todos los rincones del país: de Bucarest y de Cluj, de Iași, de Tîrgu Mureș, de Baia Mare y de Dobrogea, del Bánato y de Bucovina. La partida de los voluntarios rumanos y de muchos antifascistas de las nacionalidades minoritarias del país constituyó una respuesta contundente y activa a la política de hostilidad nacional puesta en marcha por los círculos dirigentes burgueses.

La idea generosa de apoyar la lucha del pueblo español llegó al corazón de muchos. En algunas familias, varios de sus miembros tomaron la decisión de viajar a España. Así, por ejemplo, de una sola familia de trabajadores antifascistas de Tîrgu Mureș, se alistaron tres hermanos –Alexandru, Daniel y Iosif Minor- que trabajaban, cada uno, en distintas ciudades de Rumanía. Separados por los duros avatares de la vida, los volvió a reunir la común idea de luchar por una causa justa. Esa misma idea, la de participar en la guerra antifascista de España, penetró también en las filas del ejército. Muchos soldados de reemplazo, miembros del partido o simpatizantes, se alistaron igualmente como voluntarios.

Uno tras otro se iban incorporando a las Brigadas Internacionales obreros, campesinos, intelectuales, estudiantes, miembros del Partido Comunista de Rumanía o de sus Juventudes, socialdemócratas y antifascistas sin afiliación partidaria, que consiguieron formar un espléndido frente común de lucha.

Existían dos medios para salir de Rumanía: de manera legal, con el pasaporte, vía a la que sólo tenían acceso los no fichados por la Siguranța; y de modo ilegal, lleno de riesgos, que fue el que se vio obligado a emplear la mayoría de quienes viajaron a España.

El partido aconsejaba emplear, preferentemente y en la medida de lo posible, la primera vía. La Exposición internacional de París, a la que acudieron un gran número de turistas de todos los países, constituyó un motivo creíble para viajar. Desde Francia, el paso a España, muy bien organizado por el Partido Comunista Francés, se efectuaba con mayor facilidad.

Una de las tareas más complicadas fue la organización de los viajes ilegales. Se trataba, en primer lugar, de organizar el cruce de la frontera rumana hacia Checoslovaquia. Para ello, había que establecer puntos de enlace, tanto en las localidades desde las que partían los grupos de voluntarios, como en los pasos fronterizos. Los miembros o simpatizantes del partido de las zonas próximas a dichos pasos daban albergue, hasta que se presentaba la ocasión favorable para cruzar la frontera, a quienes se disponían a viajar. Hasta que él mismo partió hacia España, fue Vida Gheza[27] quien, por encargo del partido, organizó durante un tiempo el paso ilegal de los voluntarios rumanos a través de la frontera rumano-checoslovaca.

En casas modestas, entre estrecheces, el anfitrión compartía sus escasos bienes con sus huéspedes; la mejor cama, en ocasiones la única, se ponía a disposición de quienes se iban a combatir lejos del país por la libertad de su patria y del mundo entero. El afecto con que se los acogía era expresión de la simpatía que sentía la mayoría hacia la noble causa por la que los voluntarios estaban dispuestos a sacrificar su propia vida.

Finalmente, el enlace del partido encargado de la organización técnica del viaje anunciaba que había llegado el momento de intentar pasar la frontera. En noches oscuras, por lugares recónditos, atentos al menor ruido, con el temor a oír de repente, brutal, la voz del guardafronteras ordenándoles que se detuvieran o dispararía, los voluntarios llegaban a tierra checoslovaca. A veces los detenían, los arrestaban y, tras un tiempo y una sanción, volvían a intentarlo. En otras ocasiones, el partido contaba con la colaboración de algún guardafronteras. En esos casos, el cruce de la raya era menos emocionante, tenía menos riesgos. Pero ésta no era más que la primera de las muchas barreras levantadas por la burguesía “nointervencionista” en el camino que conducía a España.

El partido, en cualquier caso, se seguía ocupando de los voluntarios también allende las fronteras rumanas. Contaban con su apoyo a lo largo de todo el viaje. Aquí entraban en juego los estrechos vínculos entre los partidos comunistas de todos los países. Llegados de todas partes y sin documentación, sólo gracias a esta colaboración podían los voluntarios, las más de las veces desconocedores de la lengua y la geografía del país en que se encontraban, orientarse, escabullirse de la persecución policiaca y seguir su camino hasta el destino final.

Por esas dos vías –la legal y, más frecuentemente, la ilegal- partieron cientos de voluntarios rumanos. No se hicieron listas completas ni registros precisos puesto que las pesquisas policiales, los allanamientos y las detenciones estaban a la orden del día. La elaboración de listas y registros parciales de las unidades militares que operaron en España o los informes sobre los campos de concentración en Francia permiten situar el número de voluntarios rumanos en unos 500.

Miembros o no del partido, incluidos muchos de sus cuadros dirigentes, partieron hacia España decididos a sortear las decenas de obstáculos y barreras puestos en su camino por la burguesía mundial, y poder así llevar al pueblo español el mensaje de afecto y apoyo fraternal del rumano.

“No les acompañó en la partida la algarabía propagandística que tuvieron de su lado los pocos legionarios que estuvieron en España –se decía en el folleto dedicado a la guerra del pueblo español que editó el Partido Comunista de Rumanía-. Nuestros combatientes han ido a España a contar a los españoles la lucha del pueblo rumano contra la opresión de quienes, durante siglos, han querido esclavizarlo: contra la opresión turca y contra los fanariotas[28], contra los condes húngaros y los imperialistas alemanes, y hoy, contra quienes quieren imponer la sumisión al fascismo extranjero en Rumanía. Durante siglos los rumanos han defendido “su pobreza, sus necesidades y su pueblo”[29]. Hoy les corresponde estar del lado del pueblo español, que defiende “el honor de sus mujeres y la vida de sus hijos, su libertad y la paz del mundo”.


RUMBO A ESPAÑA

Para llegar a España, el camino que hubieron de recorrer los voluntarios rumanos que salieron de Rumanía pasaba, normalmente, por Checoslovaquia, Austria, Suiza y Francia. Si para quienes viajaban con pasaporte el trayecto duraba más o menos una semana, para los que lo hacían de manera ilegal podía prolongarse, a veces, hasta varios meses, tiempo más que suficiente para que los voluntarios pudieran conocer las cárceles de uno o varios de los países que atravesaban, ser expulsados de uno a otro, o tratar, en repetidas ocasiones, de cruzar clandestinamente una frontera tras otra. Cada uno de los grupos de voluntarios que salió de Rumanía hubo de enfrentarse a adversidades y contratiempos de lo más singular. Sin embargo, si en todos los países que atravesaron los voluntarios se toparon con el odio enfermizo que despertaba en los círculos gobernantes reaccionarios la lucha del pueblo español, también sintieron por todas partes la profunda simpatía que inspiraba dicha lucha a las amplias masas, así como la enorme fuerza del internacionalismo proletario.

Primer cañón rumano en la defensa de Madrid
Charlé con muchos voluntarios rumanos que salieron ilegalmente del país y me contaron –¡era, de hecho, uno de sus temas preferidos de conversación en los días inmediatamente posteriores a su llegada!- las innumerables peripecias que hubieron de vivir hasta terminar en España. Daba la sensación de que todas aquellas dificultades no eran más que una prueba, la primera, de la firmeza de su decisión de defender la democracia amenazada. Muy diferentes en los detalles, el viaje de cada uno de los voluntarios que salió ilegalmente de Rumanía se parecía, no obstante, en sus rasgos más esenciales. Gracias a la ayuda que recibieron de los comunistas de cada país por donde pasaron y a la poderosa solidaridad internacional, consiguieron atravesar la tupida malla de obstáculos y llegar a Francia.

En dicho país parecía que se habían dado cita miles, decenas de miles de antifascistas venidos de casi todos los países del mundo. El Partido Comunista Francés puso en marcha un amplio dispositivo para organizar el envío de los voluntarios a España. Se ocupó de darles alojamiento y formó a guías especiales que les ayudaron a cruzar los Pirineos. Con el apoyo del Partido Comunista Francés se constituyó una serie de comités nacionales de ayuda al pueblo español, uno de ellos, a instancias del Partido Comunista Rumano, organizado por los comunistas de nuestro país emigrados en Francia. Más adelante nos referiremos a dicho comité en mayor detalle.

Cuando llegaban a Francia y, de repente, veían en los pueblos próximos a la frontera la sede del partido comunista y el diario L’Humanité en los kioscos, a los voluntarios, acostumbrados a las condiciones que imponía la clandestinidad en nuestro país, les parecía que habían terminado las dificultades. Pero era una impresión errónea. De hecho, a un grupo de rumanos, nada más llegar a Francia, le sucedió lo siguiente: en la estación, uno de los voluntarios se separó un momento del grupo. Leía un periódico o miraba un mapa… cuando, de pronto, en apenas 10 minutos, habían detenido a todo el grupo y se había quedado solo.

Empezaban a entender por qué quienes se ocupaban de la acogida de los voluntarios les habían conminado a hablar lo menos posible y a comportarse sin ser notados. De ahí su sorpresa mayúscula cuando, de camino a los Pirineos, en la entrada de la estación de Béziers, les recibía una multitud de ciudadanos, encabezada por el alcalde, que les tributaba una calurosa recepción. Se daban cuenta, de inmediato, de que la gran mayoría de la población de la localidad era comunista y socialista, y que hasta la policía local simpatizaba con la lucha del pueblo español. En realidad, las amplias masas del pueblo francés, en manifiesta oposición a su gobierno y a los dirigentes socialdemócratas de derechas, se solidarizaron abiertamente con la España republicana en contra de la política de “no intervención”. Los voluntarios sintieron la simpatía del pueblo francés hacia la causa de la libertad de España, que se extendía a ellos mismos a cada instante: en el contacto con la población de ciudades y pueblos, en los trenes que les llevaban a los puntos fronterizos e, incluso, en las cárceles donde terminaron algunos.

Tras un tiempo en Francia –las más de las veces sólo unos pocos días gracias a las medidas organizativas adoptadas por el Partido Comunista Francés-, los voluntarios se encaminaban hacia la frontera española. En grupos ya mucho más numerosos, los voluntarios rumanos, junto con otros llegados de distintos países, se preparaban para cruzar los Pirineos. Era la última prueba y no la más sencilla. La Guardia Móvil francesa aparecía donde menos se esperaba, la frontera terrestre estaba extraordinariamente vigilada y otro tanto ocurría con la costa mediterránea. Había que atravesar los Pirineos de noche y apartarse de las principales carreteras y caminos pavimentados que conducían a España, pues estaban plagados de policía. En consecuencia, para evitar encuentros inoportunos, los guías llevaban a los voluntarios por caminos poco frecuentados. Calzados con alpargatas, hechas de esparto, para amortiguar el ruido, los voluntarios marchaban durante horas, en el más absoluto silencio, por trochas abruptas que bordeaban barrancos, sin ver donde ponían el pie, estremecidos por el bramido de las aguas que, en alguna parte, cerca, se despeñaban torrenciales entre los canchos. El camino podía durar 20 horas o más aún. Finalmente se divisaba tierra española. «¡Salud, camaradas!», gritaban unas voces jóvenes. Eran los primeros soldados de la España libre con que se encontraban los voluntarios. A pesar de lo extenuante de la larga caminata, echaban éstos a correr y saltar. Se abrazaban emocionados. Las voces roncas de cansancio, de sed y de emoción, en que se percibían los más variados acentos extranjeros, se mezclaban con las de los españoles: «¡Salud!, ¡Viva España!, ¡Viva la libertad!».

El cálido afecto con que los recibió el pueblo español –hombres, mujeres y niños- había compensado todas las dificultades y todos los peligros del viaje.

***

Había en Francia numerosos emigrantes rumanos. Una parte de ellos eran exiliados políticos que, debido a las persecuciones y al terror imperante en Rumanía, habían recalado en Francia con la aprobación del partido. Otros habían salido de Rumanía en busca de trabajo. También eran muchos los estudiantes progresistas que cursaban en distintas universidades francesas.

Todos aquellos rumanos se apiñaban alrededor del diario Gazeta românească, periódico que difundía la lucha del proletariado rumano, dirigido por el partido, y organizaba actos de protesta contra el régimen de exterminio a que estaban sometidos los comunistas detenidos, y de solidaridad con los encerrados en las mazmorras de la burguesía rumana.

Cuando empezó la guerra en España, muchos comunistas rumanos o simpatizantes de la emigración en Francia manifestaron su deseo de alistarse como voluntarios en las Brigadas Internacionales.

El partido, en vista de las dificultades a que se enfrentaban los voluntarios para salir de Rumanía, así como de las complicaciones del viaje, decidió que los que ya vivían en Francia se pusieran en marcha urgentemente para poder representar, cuanto antes, a nuestro pueblo en España y constituir de inmediato una unidad rumana.

Entre los rumanos emigrados en Francia, el primero en partir fue el doctor Andrei Tilea, ya en agosto de 1936. En octubre salió de Francia el primer grupo numeroso y organizado de voluntarios rumanos, del que formaban parte Mihai Ardeleanu –campesino de Bihor e hijo, asimismo, de un campesino que había participado en la sublevación de 1904[30], siendo condenado, por ello, de por vida, a trabajos forzados-, Nicolae Pop, Ilie Stoica, Vlad Mazepa, Andrei Roman, Nicolae Toma, el doctor Rene Teiler y otros. El autor de estas líneas también iba en ese grupo. Algo más tarde llegaron Iosif Bălan, el ingeniero Petre Suciu, Victor Stoicescu, Mihai Boicu, Gheorghe Romașcanu, Leontin Dorohoi, Alexandru Lazăr y muchos otros.

Era el periodo posterior a la victoria del Frente Popular en Francia. El ambiente general era muy favorable a la España republicana, en abierta oposición a la actitud oficial del gobierno de Blum. Ni que decir tiene que el traslado a España se hacia clandestinamente para evitar los rigores de la política de “no intervención”.

En el tren que nos llevó a España, Nicolae Pop fue contando a sus nuevos compañeros cómo había llegado a Francia:

-Pero, ¿qué os creéis, que me vine así, tal cual? ¿Que un buen día me subí al tren y me fui porque me aburría de lo bien que estaba? He huido, amigos, huido. Y ni os imagináis cuánto echo de menos a mi familia. Se me parte el alma de pensarlo. Cómo me gustaría volver a darme un paseíto por los alrededores de Sibiu, en el pueblo donde nací, en Orlat. Yo soy de allí… Pero tuve que largarme de la noche a la mañana porque, si no, terminaba en presidio.

-¿Y qué es lo que hiciste? –le preguntó uno.

-No me arrepiento de lo que hice. Hecho está. Mira, yo era soldado de reemplazo en el Regimiento 4 de guardafronteras de Deva, en 1928. Teníamos un mando que era un canalla, un tipo absolutamente detestable. Por las mañanas llegaba resacoso de la farra de la noche anterior y se “espabilaba” moliéndonos en la instrucción. Sí, ya sé que el ejército es el ejército, lo sé. Pero la diversión de aquel tipo era sacarnos la piel a tiras. «¡Cuerpo a tierra! ¡En pie! ¡Cuerpo a tierra! ¡En pie!», y así durante horas, y donde más porquería y más polvo había, allí era donde teníamos que tumbarnos. Y hasta que no estábamos todo sucios y muertos de cansancio, no nos soltaba. Y si le parecía que no habías cumplido sus órdenes al instante, se liaba a bofetadas y puñetazos hasta cansarse… ¡Madre mía!

A mí me tenía entre ceja y ceja. Yo, claro, no podía verlo ni en pintura, y el condenado de él parecía que se daba cuenta. Un día llegó más venado que nunca. Desde el primer momento se puso a gritarnos y a insultarnos; nos mandaba correr, hacer cuerpo a tierra… Era mediodía, el sol pegaba de lleno y estábamos sudando a mares. Hasta a un perro le habríamos dado pena, pero él seguía erre que erre. De repente, se lió a puñetazos con un pobre desgraciado que de cómo jadeaba, parecía que iba a echar los hígados. Me puse rojo de ira. En ese instante, me miró.          

-Tú, ¿qué me miras con esa cara? ¿No te gusta o qué? ¡Ven aquí!

No quería acercarme a él, me hervía la sangre y me sentía capaz de estrangularlo. ¡Pero seguía gritando como un energúmeno!

-¡Muévete, animal! ¡Más rápido! ¿O es que no me estás oyendo?

Me detuve a unos dos pasos de él. Se acercó e irguiéndose un poco, pues era algo más bajo que yo, me cruzó la cara. No recuerdo cuántas bofetadas me dio, pero no pude contenerme más. Me abalancé sobre él y le di dos puñetazos con todas mis fuerzas en plena cara y uno en el mentón que le tumbaron.

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Voluntarios rumanos llegados a Albacete
Después de aquello, salí pitando. No me iba a quedar allí a preguntarle a aquel desgraciado qué le había parecido la tunda que había recibido, ni tampoco para terminar ante un tribunal militar. Me escondí un tiempo hasta que las cosas se calmaron… y acabé en Francia. Así es la vida. Luego, me ayudó a encontrar trabajo un paisano al que el destino había traído hasta aquí. Fui ayudante minero y, más tarde, carpintero de mina. Y ahora, otra vez soldado, pero esta vez porque quiero y sabiendo por qué empuño las armas.

-Es verdad, camarada. A mí también me han traído hasta aquí las adversidades –dijo pensativo Mihai Ardeleanu.

Y se puso a desgranar la historia de su vida y los malos tragos que habían pasado él y sus padres. Cada cual fue contando algo de su vida y, de ese modo, nos fuimos conociendo mejor a medida que nos acercábamos a España.

***

Nuestro grupo cruzó la frontera diciendo que éramos refugiados españoles que volvíamos a la patria. Yo me llamaba Santiago Arroyo y me dirigía a Sevilla, ciudad que, hasta la fecha, no he visitado nunca, aunque no pierdo la esperanza de hacerlo algún día. Nos repetíamos sin cesar el nombre prestado así como nuestro anémico bagaje de palabras españolas, para no delatarnos en la frontera. A los más olvidadizos les bombardeábamos continuamente con preguntas:

-Eh, hombre, escucha, ¿cómo te llamas y a dónde vas?

-…

-¡Eh, Andrei! ¿Estás sordo? ¿Cómo te llamas y a dónde vas?

-…

-Repite conmigo: me llamo Máximo Cabanela y voy a Murcia. Repítelo o la liamos…

Después de ensayar un rato me quedé traspuesto. Al poco, sin embargo, me despertó una voz como desesperada:

-A ver, dime, ¿cómo me llamo?

Atónito, me quedé mirando con los ojos como platos a mi compañero, sin entender el sentido de la pregunta. Pronto, no obstante, me di cuenta de qué se trataba y nos partimos de risa.

En la frontera cada cual interpretó su papel a la perfección y llegamos felizmente a territorio español.

***

Habríamos querido viajar con armas, por pocas que fueran. Sabíamos que los republicanos tenían una gran escasez de armamento, pero también éramos conscientes de que no habríamos pasado ni un fúsil bajo los ojos escrutadores de los aduaneros. Con todo y con eso, ninguno de nosotros se resistió a meter en un fondo de la maleta o en un bolsillo del pantalón, una pistola, unos prismáticos, un mapa o cualquier objeto que pudiera resultarle de utilidad en la guerra y que, con total seguridad, no estaría de más en España.

La dirección de nuestro partido en Rumanía dio una gran importancia a la organización de la marcha de los voluntarios y siguió, de cerca y con celo paternal, su viaje hasta España y su suerte en dicho país. El Comité Central del partido tenía un representante permanente en París. Durante un tiempo desempeñó esa función Gheorghe Vasilichi, quien, entre otras tareas, se preocupó, igualmente, de garantizar la eficacia y prontitud de la solidaridad de nuestro pueblo con la causa de la España republicana. En otros periodos, se ocuparon de ese mismo cometido Alexandru Buican y Petre Grosu.

Tarea importante que nuestro partido encomendó a sus miembros que se encontraban en Francia fue la de organizar el comité de ayuda, cuestión de la que se encargaron Vasile Șimandan, Eugenia Luncaș y otros. Eugenia Luncaș era una pieza clave en todo aquel engranaje. Con una encomiable abnegación, Eugenia cumplió, durante toda la guerra, la tarea de recibir a los voluntarios rumanos que llegaban por distintas vías y en las condiciones más diversas, haciéndose cargo de ellos hasta que partían hacia España. También se ocupó del envío de las cartas de los voluntarios rumanos en España a sus familias de Rumanía y viceversa. Para los voluntarios rumanos fue, a un tiempo, una madre, una hermana y una amiga fiel. Los antiguos combatientes rumanos de la guerra de España la siguen recordando aún hoy con gratitud.

El comité se volcó en la ayuda a los rumanos que pasaban de Francia a España. Gracias a su intervención, la mayoría de los voluntarios conseguía cruzar rápidamente la frontera española. Algunos, no obstante, llegaban a Francia enfermos, extenuados físicamente después de meses vagando por caminos y carreteras de distintos países; con mayor razón, si, además, habían pasado por prisión o habían caído en manos de los cuerpos policíacos de algunos de los Estados de tránsito. Los miembros del comité se ocupaban de su salud, así como de la suerte de quienes detenían las fuerzas represivas francesas.

Una vez llegados los voluntarios a España, los cuidados del comité se centraban en crear y reforzar los vínculos entre aquéllos y sus familias de Rumanía y camaradas de Francia. Por intermedio del comité, los voluntarios recibían correspondencia o enviaban cartas a casa.

Ese canal de comunicación fue de una extraordinaria importancia para nosotros. Cada carta que recibíamos contenía también noticias de los camaradas que, desde Rumanía, nos informaban sobre la lucha y las actividades del partido. Por eso, la llegada del correo representaba un acontecimiento para todos. Después de tanto tiempo, no puedo olvidar la atmósfera de fiesta que acompañaba a su reparto, aquella oleada de ánimo que se abría paso en cada línea que recibíamos de casa. Todo el mundo puede entender lo que significaban aquellas cartas para unas personas que se encontraban a miles de kilómetros de sus seres queridos y cuyo interés por las cosas de la patria no decayó en ningún momento, ni siquiera en las condiciones más duras.

Una verdadera fiesta para los voluntarios era, asimismo, cuando recibíamos paquetes de Francia, envíos que también organizaba el comité. Con todas las carencias que, en distintas fases, hubieron de soportar los voluntarios en el frente, aquellos paquetes no sólo tenían una importancia material, sino también, y sobre todo, moral: eran una muestra del afecto y la preocupación que sentían por los voluntarios personas lejanas, muchas veces desconocidas, debido a la simpatía que les inspiraba la causa que defendían.

Con ese mismo objetivo, el comité emprendió una campaña para que cada voluntario tuviera un “padrino” o una “madrina” con quien mantener un vínculo epistolar. Se trataba de personas que no se conocían en absoluto pero unidas por una comunidad de ideas. El comité, igualmente, velaba por las familias de quienes se habían ido a España: mujeres, hijos, padres y abuelos.

Sin embargo, el comité no sólo apoyó a los voluntarios llegados desde Rumanía o que ya vivían en Francia, sino también a quienes llegaban de cualquier otra parte del globo. De hecho, en los campos de batalla de España se dieron cita, asimismo, voluntarios rumanos establecidos en Bélgica, Inglaterra, Estados Unidos, México y otros países de América Latina, compatriotas procedentes de todos lados, a quienes la lucha por la vida había llevado tan lejos. A todos los condujo a España el amor a la libertad del pueblo rumano, un amor jamás desmentido a lo largo de los siglos.

El comité llevaba a cabo todas las acciones relacionadas con la ayuda al pueblo español de los voluntarios rumanos al tiempo que desarrollaba campañas de propaganda para desenmascarar a los gobiernos reaccionarios de Rumanía y por la liberación de los presos políticos. Y ello fue así porque, en todo momento, tanto los voluntarios rumanos como los emigrados progresistas tuvieron presente que la lucha en que se habían implicado estaba íntimamente unida a la emprendida por las masas trabajadoras rumanas dirigidas por el partido.

***


[1] En rumano en el original. [N. de los t.]
[2] Gheorghe Tătărăscu (1886-1957), dirigente del llamado Partido Nacional Liberal, fue primer ministro de Rumanía de 1934 a 1937 y entre 1939 y 1940. [N. de los t.]
[3] Carol II (1893-1953). [N. de los t.]
[4] Documente din istoria Partidului Comunist din România [Documentos de la historia del Partido Comunista de Rumanía], segunda edición, Editura pentru Literatură Politică, București, 1953. [N. del A.]
[5] Rama paramilitar de la Legión de San Miguel Arcángel –formación fascista, ultranacionalista y antisemita rumana creada en 1927 por Corneliu Zelea Codreanu, también conocida como Movimiento Legionario- que contó con el apoyo directo de la Alemania hitleriana. [N. de los t.]
[6] Scînteia, nº 1 de enero de 1938. [N. del A.]
“La Chispa” en castellano, órgano central del Partido Comunista Rumano, cuya sede, en época socialista, estuvo en la famosa “Casa Scînteii”, edificio construido entre 1952 y 1957. [Nota de los t.]
[7]Scînteia, nº 1 de enero de 1938. [N. del A.]
[8] Scînteia, nº 12-13 de 1 de septiembre de 1936. [N. del A.]
[9] La palabra libre, en rumano. [N. de los t.]
[10] La bandera roja, en rumano. [N. de los t.]
[11] Plural de “leu”, moneda rumana de curso legal. [N. de los t.]
[12] Compañía de Ferrocarriles Rumanos, sitos en la calle Grivița de Bucarest. En ellos tuvo lugar una histórica huelga en febrero de 1933, violentamente sofocada por el gobierno con el resultado de cuatro obreros muertos. [N. de los t.]
[13] Nombre con que se conocía popularmente a la policía secreta del periodo monárquico de Rumanía. [N. de los t.]
[14] El mundo, El eco y La vida rumana, en rumano. [N. de los t.]
[15] Archivo del Comité Central del PCR, fondo 101, expediente M 7729, folios 4-6. [N. del A.]
[16] Archivo del Comité Central del PCR, fondo 101, expediente 7726, folio 163. [N. del A.]
[17] Archivo del Comité Central del PCR, fondo 101, expediente 7726, folio 162. [N. del A.]
[18] Día Internacional de la Mujer Trabajadora. [N. de los t.]
[19] Archivo del Comité Central del PCR, fondo 101, expediente 7726, folio 92. [N. del A.]
[20] Denominación del servicio público de correos, telégrafos y telefonía de la Rumanía de entonces. [N. de los t.]
[21] Archivo del Comité Central del PCR, fondo 101, expediente 7722, folio 230. [N. del A.]
[22] Universul [El Universo] de 27 de febrero de 1937. [N. del A.]
Desde enero de 1937, el Encargado de Negocios de la España republicana en Bucarest fue Manuel López-Rey y Arrojo, insigne penalista y discípulo de Luis Jiménez de Asúa. [N. de los t.] 
[23] Scînteia, nº 3 de enero de 1938. [N. del A.]
[24] Valter Roman menciona como fuente de este pasaje de El único camino, Ibárruri, D.: Singura cale, Editura politică, București, 1963. En la versión en castellano que nosotros hemos manejado –Ibárruri, D.: El único camino, Editorial Castalia, Madrid, 1992-, el final de esta cita es algo distinto, pues el elogio de heroísmo que, en la versión rumana, Pasionaria dirige supuestamente a todos los combatientes de esa nacionalidad alistados en las Brigadas Internacionales, en el original se personaliza en cinco o seis nombres propios, entre ellos el del autor de este libro. [N. de los t.]
[25] Nombre con que se conocían unos talleres industriales de reparación y construcción de locomotoras, creados a principios de los años 20 del siglo pasado por el empresario rumano de origen griego Nicolae Malaxa. [N. de los t.] 
[26] Departamento colindante con el municipio de Bucarest. [N. de los t.] 
[27] Vida Gheza (1913-1980) fue un notable escultor y comunista rumano, nacido en la norteña ciudad de Baia Mare.
[28] El término “fanariota” hace referencia a las familias de la aristocracia del dinero, de origen griego, nacidas o residentes en el barrio constantinopolitano de Fanar, entre cuyos miembros el poder otomano reclutó a los gobernantes de Moldavia y Valaquia, embrión del futuro Estado rumano, a lo largo de casi todo el siglo XVIII y principios del XIX. [N. de los t.] 
[29] Se parafrasea en esta cita un verso –Eu? Îmi apăr sărăcia şi nevoile şi neamul...- de la Tercera Epístola del gran poeta rumano Mihai Eminescu (1850-1889). [N. de los t.]
[30] Quizá haya un error en esta fecha y el autor se refiriera, en realidad, a la sublevación campesina de 1907 que se extendió por toda Rumanía y fue ahogada en sangre por el gobierno burgueso-feudal de la época. El escritor Panait Istrati dedicó su famosa novela Los cardos del Baragan a los más de 10 mil muertos y otros tantos detenidos que produjo la brutal represión de una revolución que perseguía, fundamentalmente, el fin del latifundismo y el reparto equitativo de la tierra. [N. de los t.]
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