lunes, 28 de julio de 2014

Los amigos de Cuba celebran el 26 de julio en Bucarest

El pasado viernes, 25 de julio, la Embajada de Cuba en Bucarest y la Asociación Ché Guevara, celebraron el 61 Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, cuando un grupo de más de 100 revolucionarios encabezados por Fidel Castro, que se oponían a la dictadura de Fulgencio Batista, intentó tomar el viejo cuartel militar ubicado en Santiago de Cuba. La fallida ofensiva fue la punta de lanza de la lucha que acabaría el 1 de enero de 1959, con la entrada triunfante en la ciudad de La Habana y el triunfo de la Revolución cubana.

La actividad tuvo lugar en la galería de arte IRECSON de la céntrica calle Victoria de la capital rumana. El encuentro de amigos de Cuba comenzó con las palabras de Petre Ignatencu, presidente fundador de la Asociación y presidente del Partido Comunista Rumano, quien dio la bienvenida a los presentes y destacó el papel protagonista del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro Ruz, en el Asalto al Cuartel Moncada. 

El amigo de Cuba Alexandru Voicu, miembro de las juventudes comunistas, leyó un artículo de su autoría sobre el Asalto al Moncada que fue publicado en el periódico Scanteia del Partido Comunista Rumano para conmemorar la fecha. Posteriormente, Igntencu invitó a los participantes a ver el documental Fidel Castro, La historia no contada de la realizadora Estela Bravo. 

Emilia Goldhagen, presidente Ejecutiva de la Asociación, resaltó el ejemplo que ha sido Cuba para todos los revolucionarios del mundo, mientras,
por su parte,  la consul de la Embajada de Cuba, Gipsy Rodríguez, agradeció la participación y apoyo de los presentes en la celebración del día de la Rebeldía Nacional. 

La actividad contó además con un momento artístico en el que la actriz teatral Mihaela Ghitescu recitó versos dedicados a Cuba.
 

Asistieron a la celebración miembros de la Asociación de Amistad, Ché Guevara, representantes de las Embajadas de la República Bolivariana de Venezuela y del Estado de Palestina acreditados en el país, cubanos residentes en Rumanía y otros amigos de Cuba.
 

domingo, 27 de julio de 2014

Las excusas que Putin no utilizó en Crimea

Cuando se perpetró el golpe de estado fascista en Ucrania, el febrero pasado, y se echó del país al presidente legítimo, Yanukovich, y se impusieron un acuerdo con la U.E. y nuevos préstamos con el F.M.I., además de la aprobación de leyes contra los derechos de las etnias en todo el país, Putin no tuvo ningún problema en, "en contra del derecho internacional" (que es una de las excusas que utiliza ahora para no mover un dedo mientras exterminan a los rusos del Donbass), convertir a Crimea en parte de Rusia.

Entre imperialismos anda el juego
Entonces, no tuvo ningún "miedo" a provocar una guerra mundial o a que, como se afirma en el video que vamos a compartir en esta entrada, se acusara a Rusia de la pobreza y la miseria de los ciudadanos ucranianos que va a provocar, en definitiva, sus sumisión a la U.E. ¿Acaso quieren decir los editores del video que los ucranianos no estaban condenados ya a la miseria desde hace 20 años, empujados a la emigración masiva y condenados a ser semiesclavos, como en occidente, de los intereses de oligarcas locales y de mafiosos multinacionales?

Putin no quiere ayudar a los antifascistas del Donbass no por miedo a provocar una guerra, o a que Rusia sea acusada de los males de los ucranianos. Eso a Putin le importa un bledo. A Putin y a los oligarcas rusos solo les interesa, como sucede igual con la oligarquía de los Estados Unidos, de la U.E. o en cualquier país sometido a un régimen capitalista, su propio beneficio, y en ningún caso el bienestar de su pueblo y, ni mucho menos, el de los rusos de paises vecinos.

Estos intereses, los de los transnistrios, los osetios, los abjasios o los ucranianos del este, solo les importan como moneda de negociación o influencia frente a Occidente, para favorecer los intereses del 1% de grandes capitalistas del país, y, en conclusión, los antifascistas del Donbass o los ciudadanos de Transnistria, que aún se autoproclaman soviéticos, son meros títeres de usar y tirar para gentuza de la calaña de Putin, como lo son los iraquís o los libios para Obama o Merkel. En realidad, como son los propios trabajadores de la Federación Rusa para Putin o los de EE.UU. para Obama.

Los defensores de Putin, llevados por el mesianismo que tanto gusta en la desarbolada izquierda, a los marxistas de mediopelo incapaces de enteder la importancia de analizar el sistema de producción en cualquier análisis de la realidad, parecen creer que los trabajadores rusos con Putin viven de puta madre, que después de dos décadas de salvaje capitalismo en la antigua Unión Sovíetica, la clase obrera rusa no ha sufrido las mismas penalidades y humillaciones que la de Rumanía, Polonia, Albania o, por supuesto, la española, la alemana o la estadounidense.

Es evidente que el punto de inflexion en la historia de la clase obrera mundial que supuso el asesinato de la Unión Soviética por Gorbachov, Yeltsin y la élite del PCUS, auque haya afectado por igual a los trabajadores que llevaban sometidos durante décadas a la dictadura del capital, ha sido más claro en los de los antiguos paises socialistas, acostumbrados a una sociedad sin desempleo, con derechos sociales, educativos y culturales incuestionables y en las que, a pesar de la progresiva influencia del capitalismo dentro de las propias estructuras políticas, que llevaría finalmente al desastre de los años 90.  Por eso, todos los que tanto critican los recortes del Partido Popular en España, las medidas de ajuste dictadas por la Unión Europea o el desamparo de la clase trabajadora estadounidense ante la sanidad, deberían recordar que la Rusia de Putin es exactamente la misma mierda, la misma barbarie.

Putin es actualmente el máximo representante, como Obama en EE.UU. o Merkel en la U.E., de un sistema de explotación donde los trabajadores son considerados prácticamente esclavos (a cambio de un salario cuanto más pequeño mejor) para sostener los privilegios de una élite de delincuentes y vagos. Lo que Rusia defiende, lo que Putin busca, no es ayudar a un grupo de antifascistas en el este de Ucrania que pretenden recuperar los derechos y la teórica igualdad de la vieja Unión Soviética, pues esto, en primer lugar, no es tampoco lo que defiende en su propio estado, la Federación rusa, sino todo lo contrario, y, en segundo lugar, porque lo que buscan los milicianos ucranianos es muy perjudicial para el chiringuito que sostiene la posición de privilegios de la oligarquía rusa, como de la europea o la norteamericana,

Las excusas que se dan en el patético video que corre por las redes sociales son de verguenza: Putin no pasa de ayudar a los milicianos de Novorrusia ante las políticas de exterminio del gobierno fascista de Kiev no porque le preocupe lo que digan los medios occidentales o le preocupen las guerras. De hecho, en Osetia del Sur, cuando se produjo la invasión de Georgia, tampoco le tembló la mano al arriesgarse a una respuesta de Estados Unidos y sus aliados, a pesar de que también hubo una campaña mediática en su contra y existía el riesgo de una Tercera Guerra Mundial. No los ayuda porque a Putin y a su panda de bandidos solo les interesa hacer negocios, mantener sus privilegios, y vender gas a todo dios, incluso al gobierno de Kiev mientras bombardea a los mineros del Donbass.

Las excusas cobardes e interesadas que se dan en el video para justificar la actitud de Putin en Ucrania, la misma por cierto que tiene ante Transnistria, Abjasia o Gagauzia, son para echar de comer a las gallinas, capaces de tragarse cualquier cosa para llenar sus mollejas,  en este caso, las necesidades teológicas de una panda de supuestos marxistas que siguen analizando la realidad en base a ideales mesiánicos, esperanzas pseudoreligiosas o a la espera de la llegada de salvadores del mundo, y tan solo ocultan la gran evidencia, de perogrullo salvo para todos aquellos que solo ven lo que les interesa o quieren creer, que Putin es un mafioso imperialista de la misma calaña que Obama, y que como tal no entiende de verdaderos intereses humanitarios, de hermandad entre los pueblos o de derecho internacional, sino solamente de dinero, negocios y privilegios.
Enemigos de los trabajadores

De hecho, mientras los trabajadores rusos llevan 20 años sometidos a una feroz dictadura del capital, de los intereses de una oligarquía de criminales, repetimos, igual que las que sufren los trabajadores de EE.UU., España, Rumanía o de la misma Ucrania, han sufrido un salvaje empobrecimiento y pérdida de derechos similar a las que esta aplicando la U.E, Putin y sus amigos se han enriquecido a costa de la enorme riqueza construida por los trabajadores soviéticos durante setenta años de Unión Soviética y eso, solo esos, son los intereses que van a defender: en la Federación Rusa, en Ucrania o donde sea.

Desde aquí apoyamos a los milicianos antifascistas ucranianos y les aconsejamos que dejen de recurrir a Putin para avanzar en su lucha, pues el presidente ruso defiende, ni más ni menos, y centrándonos en el análisis de sistemas de producción y de, por lo tanto, el papel y los derechos de la clase obrera frente a los que viven explotándola, lo mismo que el chocolatero sangriento, el fascista Poroshenko, exactamente lo que el criminal Barak Obama. Como ya sucedió, por ejemplo, en Libia (donde Rusia no dudó en hacerse cómplice de sus camaradas de intereses económicos, los paises de la OTAN, antes que defender al pueblo libio), o como sucede en Transnistria, estado que el gobierno ruso no reconoce aunque apoya militar y políticamente para utilizar a sus ciudadanos como peón en sus partidas de negocios en República Moldova y, en general, con sus competidores occidentales,

Putin, si tiene que elegir entre sus privilegios y los de la panda de delincuentes que imponen la tiranía del capitalismo en la Federación Rusa o los de los milicianos del Donbass, que dicen luchar contra el neoliberalismo y por una sociedad igualitaria y socialista, lo va a tener muy claro, aunque muchos se traguen sin masticar sus patéticas excusas y sus justificaciones para creyentes.

Como las del video:

miércoles, 23 de julio de 2014

Ceausescu vuelve a ser considerado por los rumanos como el mejor presidente de la historia reciente.

Nicolae Ceauşescu sigue siendo considerado por los rumanos, tal y como ha sucedido contínuamente en los últimos años, como el mejor presidente de la historia de Rumania, según la encuesta encargada por el diario neoliberal Adevarul a la empresa INSCOP. El estudio ha preguntado a los encuestados cual de los que han sido presidentes del país a lo largo de la historia reciente ha ejercido mejor su mandato.

Nicolae Ceauşescu ocupa el primer lugar en de la lista como mejor presidente de Rumanía, con un 24,7% del total de las opiniones. En segundo lugar, la opción más votada ha sido ”ninguno de ellos”, el 23,9%, de los encuestados, como representantes de los que están más que hartos del desastre capitalista.  Es decir, los tres jefes de estado desde el golpe de estado de 1989, es decir, los que han presidido el país en las últimas tres décadas de barbarie, están por detrás de los que han optado por el último presidente de la Rumanía Socialista o por rechazar a todos. 



Después de Ceausescu, el presidente mejor considerado por los rumanos es Ion Iliescu, primer presidente de la Rumanía sometida a la dictadura del capital. Sin embargo, parece que muchos rumanos que le votaron en su dia o que hoy le siguen viendo en Iliescu cierta  relación con los tiempos socialistas, por lo que para el 19% es el mejor de los presidentes. De hecho, la creación del así llamado Frente de Salvación Nacional tras el golpe de estado de 1989 fue vista, por muchos de los que si bien estaban en contra del presidente Ceausescu seguían creyendo en el socialismo, como continuación del Partido Comunista Rumano. 

Por último, en la cola se encuentra, con un 14%, el actual presidente del país, Traian Băsescu, un verdadero todoterreno del chanchullo y la corrupción (como él mismo reconoce, ya se enriqueció con el contrabando cuando era alto cargo del Partido Comunista y ha seguido haciendo lo mismo en todos los cargos políticos que ha ocupado hasta la actualidad), seguido de Emil Constantinescu, con un 9%, cuyo mandato se perpetraron las más salvajes privatizaciones de la poderosa industria y rica agricultura construida por la clase trabajadora rumana en las cuatro décadas de socialismo, y se destruyeron, en lógica y desgraciada consecuencia, más de cuatro de los ocho millones de puestos de trabajo existentes en diciembre de 1989.

Las tres décadas de barbarie capitalista que han transformado Rumanía en una colonia sometida de forma humillante a los intereses de las grandes corporaciones multinacionales y los estados que sirven a sus intereses, hace que los rumanos, incluyendo los más jóvenes que no vivieron en persona el sistema socialista, reconozcan cada vez con más contundencia que el capitalismo solo les ha traido pobreza y destrucción y que, a pesar de los crecientes defectos existentes en la Rumanía gobernada por el PCR (en general, provocados por la progresiva apertura hacia el sistema y los paises capitalistas desde los años 60, además del consiguiente y creciente nacimiento de una élite encorsetada por las reglas impuestas por el partido y que tenía tendencia a acabar con ellas para poder enriquecerse sin límites a costa de su propio pueblo, lo que provocó finalmente la restauración del régimen derrotado en la Segunda Guerra Mundial), la clara superioridad del sistema socialista.

En el reconocimiento de que Nicolae Ceausescu fue el mejor presidente de la historia reciente rumana hay, por supuesto, un gran componente de frustración , después de casi tres décadas de propaganda goebblesiana vendiendo la reinstauración del capitalismo como un paraiso, tras la evidencia de que solo lo es para unos pocos delincuentes, y de la realidad de la condena al desempleo, a la pauperrización, a la emigración o a la pérdida de derechos sociales impuesta por el bárbaro régimen basado en la desigualdad y en la ley del más fuerte a la clase trabajadora.

martes, 22 de julio de 2014

Refugiados de Ucrania: el dolor y la furia

Más de 150.000 ucranianos se han refugiado en Rusia huyendo de los
criminales del gobierno de Kiev
El triunfo del golpe de estado en Ucrania el pasado mes de febrero y la resistencia iniciada en las
regiones del este del país contra las políticas fascistas perpetradas por el gobierno de Kiev, han provocado que miles y miles de refugiados se hayan visto obligados a huir de la nueva república de Novorrusia, tras la puesta en práctica de los planes de limpieza étnica por el presidente Pietr Poroshenko, ya conocido como "el chocolatero sanguinario", que pretende acabar con todo rastro de etnia rusa en la antigua república soviética, en especial.

La planificación del exterminio no tiene, por supuesto, solo motivos raciales, sino especialmente políticos: los rebeldes antifascistas del este de Ucrania ponen en cuestión al gobierno surgido tras el golpe neonazi conocido como EuroMaidan y, algo que también molesta bastante al presidente ruso, han alzado la bandera del anticapitalismo y del socialismo, en una tierra que fue hace poco mas de dos décadas parte de la cada vez más recordada y echada de menos por la pauperrizada clase trabajadora ucraniana, Unión Soviética.

En el siguiente documental, se cuenta la historia de los refugiados de Ucrania. Una realidad de dolor y furia que no nos cuentan en los medios de propaganda occidentales:

miércoles, 16 de julio de 2014

Bajo el cielo de España: Capítulo V (Parte final) Sobre la participación rumana en las Brigadas Internacionales

Continuamos con la siguiente entrega (la última) del Capítulo V de nuestra traducción del libro del comunista rumano Valter Roman,  miembro de las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española.

Se puede acceder a las partes anteriores en los siguientes enlaces:



LA SANGRE FRÍA DE CRISTEA Y ARBOUSSET

El 24 de julio, cuando los fascistas iniciaron la contraofensiva, el regimiento rumano de artillería contribuyó a rechazar los ataques lanzados por el enemigo en la línea Quijorna-Brunete y, más tarde, a estabilizar el frente republicano.

En el transcurso de estas acciones, los artilleros del regimiento rumano se vieron en muchas
Artilleros rumanos en el Frente del Jarama. En el centro, Nicolae Cristea
ocasiones en situaciones sumamente difíciles.

…Fue el primer día de la contraofensiva fascista. Las baterías habían entablado un feroz duelo de artillería todo a lo largo del frente en que actuaba el regimiento rumano.

De repente, una de las baterías del regimiento cayó bajo el fuego intenso de la artillería enemiga. La situación era aún más grave puesto que un camión con proyectiles acababa de llegar y lo habían descargado junto a la batería.

El inicio del ataque había impedido a los combatientes republicanos poner al abrigo la munición en unas pequeñas zanjas expresamente construidas para estos casos y, en aquellos momentos, los obuses estaban amontonados junto a los cañones. Si hubiera caído sobre ellos un proyectil habría provocado una explosión tan fuerte que habrían saltado por los aires cañones y hombres.

En la batería se produjo un momento de pánico. Nuestros artilleros, en lugar de disparar más lejos para desconcertar de ese modo al enemigo y hacerle cambiar de objetivo, abandonaron los cañones y se escondieron en unas trincheras próximas.

En aquel momento se acercaron a la batería, no obstante, dos jóvenes oficiales: uno era Nicolae Cristea, el otro Samuel Arbousset. Se dieron cuenta de inmediato de la situación, del peligro que amenazaba a la batería. A toda prisa se abalanzaron ambos sobre el montón de obuses y comenzaron a cargarlos en el camión sin prestar atención al fuego del enemigo.

Unos instantes más tarde, enardecidos por la valentía y la sangre fría de los dos comunistas, los artilleros, que poco antes habían perdido el dominio de sí, regresaron de inmediato a sus puestos. Todo el mundo echó una mano para cargar el camión, que fue alejado al punto de la zona peligrosa. La batería reinició de inmediato el fuego; el peligro había pasado.

***

Otro episodio en que se puso de manifiesto la valentía y la abnegación de los combatientes republicanos se produjo igualmente durante la contraofensiva fascista.

El enemigo había logrado en un momento dado cruzar las líneas republicanas. Las fuerzas republicanas se habían replegado a otras posiciones. Sólo una de las baterías antitanque del regimiento rumano de artillería no pudo ser evacuada a tiempo, quedando, de ese modo, entre las dos líneas. La batería estaba integrada por piezas nuevas, soviéticas, de extraordinaria calidad. Su captura por el enemigo habría significado una pérdida tanto moral como material sumamente dolorosa para nosotros, pérdida a la que no podíamos resignarnos. Se decidió recuperar la batería y los artilleros de nuestro regimiento, rumanos, franceses, españoles y de las otras nacionalidades que componían la unidad, se ofrecieron a ir a por la batería y a devolverla a las filas republicanas afrontando todos los riesgos. Al frente iban el comandante del batallón antitanques, un joven profesor español del Sur, y junto a él, Cristea, Pop y Arbousset, nuestros valientes, siempre dispuestos a llegarse allá donde más difíciles estuvieran las cosas. Bajo el fuego de ametralladora enemigo, los artilleros llevaron a buen término su misión: ¡la batería antitanque fue recuperada!


“ES LA HORA DE COMER”

Ese mismo comandante del batallón antitanques está unido al recuerdo de unos sucesos bastantes divertidos ocurridos varios días antes del episodio relatado más arriba.

En un momento dado, los fascistas empezaron a utilizar masivamente la artillería antitanque contra nuestras posiciones. Se dio entonces la orden de que el batallón antitanque de nuestro regimiento respondiera al fuego enemigo ora con una batería, ora con la otra.

El duelo de las baterías antitanque empezó sobre las 11 de la mañana. Alrededor de una hora después, nos percatamos de que nuestra artillería había dejado de repente de disparar. Me encontraba con Arbousset en las cercanías del puesto de mando del batallón; nos dirigimos de inmediato hacía allí a ver qué había pasado. A nuestra pregunta de por qué se había detenido el fuego, que quién lo había ordenado, recibimos la siguiente respuesta, pronunciada con tanta naturalidad que nos dejó pasmados:
 
-Porque es la pausa para comer. ¡Ha llegado la comida!

La respuesta fue tan inesperada que durante unos instantes no supimos cómo reaccionar; estuvimos a punto de estallar de risa por la inocencia del motivo esgrimido, pero se apoderó de nosotros también una furia terrible ante semejante falta de responsabilidad. Sin embargo, de pronto, nos dimos cuenta, atónitos, de que el enemigo también había dejado de disparar. Los artilleros del otro lado también habían suspendido el fuego para comer. Nuestro comandante, pues, tenía razón: había llegado la pausa de la comida para ambos bandos. Fue ésta una de las curiosidades de la guerra de España, característica de aquel periodo, que vi allí por vez primera. Empezábamos a comprender qué era lo que le había hecho decir a Unamuno, al ser preguntado cómo definiría España en pocas palabras, que “España es el país donde lo anormal es normal”.

Pero los momentos y los recuerdos divertidos eran escasos. Lo habitual era la tensión, el peligro, los momentos duros. En tales situaciones, la actitud del general Walter, el comandante de la 35ª división, tenía un enorme poder de movilización sobre los combatientes del regimiento rumano de artillería. El extraordinario arrojo de que daba muestras el general Walter en cualquier fase de la batalla, ya fuera en la conducción de las tropas al ataque, ya en la organización de la resistencia contra las avalanchas enemigas, despertaba la admiración de todos los soldados.

Voy a referirme aquí a un suceso acaecido durante los combates de Brunete, a una de las innumerables ocasiones que sirven de testimonio de la extraordinaria valentía, de la presencia de espíritu y la calma que demostraba aquel gran luchador.

Fue en el mismo periodo de la contraofensiva de los fascistas. Con fuerzas de refresco y muy superiores en número, los fascistas atacaron a las tropas republicanas agotadas por los combates y lograron romper el frente. La brecha fue tan grave que el mando de la 35ª división quedó al descubierto. En el puesto de mando se encontraba en general Walter. Éste convocó de urgencia a los oficiales del estado mayor de la división y les ordenó que se detuviera a los soldados que habían empezado a retirarse y se les llevara a las primeras filas. Al regimiento rumano de artillería se le encomendó la misión de abrir fuego directo con dos de las baterías del regimiento sobre las tropas fascistas y los tanques que avanzaban. En cumplimiento de la orden, dos de las baterías del regimiento tomaron posiciones a derecha e izquierda del puesto de mando y, de inmediato, sin cobertura de la infantería, comenzaron a disparar sobre el enemigo.

Al mismo tiempo, el general Walter disparaba sin pausa sobre los fascistas con una ametralladora “Maxim”. Él mismo en persona se convirtió así en primera línea de las fuerzas republicanas y su puesto de mando se transformó en el puesto de combate republicano más avanzado. De esa manera se detuvo al enemigo hasta que los oficiales de la división consiguieron reagrupar las fuerzas y restablecer la línea republicana.

El dominio de sí mismo y el valor del comandante de la división llenaron de entusiasmo a todos los combatientes, desde el primer oficial al último soldado.

En general Walter tenía en alta estima al regimiento rumano de artillería. Por los hechos de armas acometidos en el transcurso de los combates de Brunete, el regimiento rumano fue citado en varias ocasiones en el orden del día del frente.

En el número de 7 de agosto de 1937 de la revista semanal Pasaremos de la XI brigada internacional, en el artículo “Nuestra artillería...”, se vertían las siguiente consideraciones sobre la participación de la unidad rumana de artillería en la batalla de Brunete:

“Cuando la XI brigada internacional desplegó sus fuerzas para participar en los combates de Brunete, el regimiento rumano de artillería, junto con las baterías antitanque que quedaron bajo su mando en el transcurso de la batalla, cumplieron de lleno y con éxito su deber.

Los días 25 y 26 de junio, durante el contraataque fascista, nuestro regimiento de artillería escribió nuevas páginas gloriosas en su historial. En gran parte, nuestras baterías desbarataron la presión violenta y continua que mantenían las tropas de Franco sobre los altos de Brunete, haciendo que se tambalearan las tropas fascistas.

Nuestro regimiento de artillería cumplió de nuevo con su deber en los últimos combates.

El documento sobre las obras de fortificación que encontramos al ocupar Quijorna (una orden secreta del estado mayor del ejército fascista) nos muestra la opinión del enemigo sobre nuestra artillería; en las instrucciones de esta orden secreta se dispone la reconstrucción de las obras de fortificación, gravemente dañadas por la artillería republicana de la que formaba parte el regimiento rumano de artillería.

Los fascistas tuvieron que habérselas de nuevo con el regimiento rumano de artillería: el despreciado y denostado batallón rumano de artillería, cuya destrucción anunció toda la prensa italiana tras la batalla de Guadalajara, dio cumplida repuesta una vez más a los fascistas con su activa y enérgica presencia en este frente.

Las tropas mercenarias de los capitalistas fascistas hubieron de padecer nuevamente las consecuencias del fuego de nuestra artillería. Los camaradas de la infantería pueden tener confianza en nuestra artillería.

Advertimos a los fascistas de que el regimiento rumano de artillería seguirá luchando junto con nuestra brigada en los campos de batalla y disparando a la bestia fascista hasta su total aplastamiento.”


LOS SOLDADOS DE INFANTERÍA RUMANOS EN BRUNETE

En la batalla de Brunete tomaron parte, además del regimiento rumano de artillería, la 4ª compañía de ametralladoras de los voluntarios rumanos del batallón “Diacovici”.

Soldados republicanos en Brunete
Los primeros días de la batalla de Brunete, el batallón “Diacovici” se encontraba en el sector de Villanueva de la Cañada, como reserva de la XV brigada. Tras la ocupación de localidad por las unidades de las brigadas internacionales XIII y XV, al batallón “Diacovici” le correspondió la misión de consolidar las posiciones conquistadas y de ampliar el frente hacia Brunete.

La mayoría de los voluntarios rumanos de la 4ª compañía de ametralladoras recibió en aquella batalla su bautizo de fuego. Su odio hacia el fascismo y su determinación de aniquilarlo aumentaron al convertirse en testigos oculares de las atrocidades cometidas por los fascistas, cuando vieron los pérfidos medios de combate que empleaban.

En las cercanías de Villanueva de la Cañada, los voluntarios rumanos se dieron de bruces con un espectáculo inesperado. Sobre las trincheras enemigas pudieron ver una fila ininterrumpida de seres humanos, de mujeres y niños. Los fascistas les habían forzado a permanecer allí para impedir de ese modo que las tropas republicanas dispararan. Para preservar las vidas de aquellos inocentes los republicanos atacaban por el flanco. La localidad fue ocupada. En su avance, los soldados republicanos se encontraron los cuerpos horriblemente mutilados de algunos camaradas que habían caído heridos en el transcurso de los combates.  Era la obra de los que iban a implantar un “nuevo orden” en el mundo. Y es que entre las “inocentes distracciones” de los fascistas se contaba la de torturar salvajemente hasta la muerte a los heridos, a quienes les sacaban los ojos, les cortaban la lengua, etc., según el grado de fantasía de los verdugos. Los horrores cometidos por los fascistas durante la guerra de España, preludio de sus futuros desmanes, trajeron a la memoria de los voluntarios rumanos los artículos escritos por Nicolae Iorga ya en 1933, cuando llamaba la atención sobre el gran peligro que provenía de ese “espíritu que anima hoy a una juventud alemana educada en la más abominable de las enseñanzas del odio hacia los hombres, en la más disparatada de las conductas, la de una nueva supremacía de raza, la pura teutónica, bajo la que crujirán los huesos de los pueblos inferiores, de sangre mestiza y sin derecho a una existencia libre.”

Nuestros voluntarios permanecieron en el sector de Villanueva de la Cañada algo más de una semana, tras lo cual el batallón “Diacovici” fue enviado a desalojar a los fascistas de una posición fortificada que se encontraba en la carretera Las Rozas-Madrid. Se trataba de una posición importante que dominaba una gran franja de territorio y daba a los fascistas la posibilidad de detener el avance de las tropas republicanas.

La operación militar que debía ejecutar el batallón era difícil. El comisario político, rodeado de sus hombres, les explicaba la importancia de la acción, los movilizaba. Para cada uno tenía un consejo, una palabra de aliento. “Atacad con valor, pero no os expongáis inútilmente –les decía a los soldados-, porque muchos, con el fervor del combate, olvidan toda prudencia, lo cual hace que aumente el número de muertos y heridos. La vida de cada combatiente es de extraordinario valor para la República. En nuestra situación, morir equivale a desertar”. Y les enseñaba cómo ponerse a cubierto, cómo defenderse.

Comenzó el ataque. Las tropas republicanas trataron de tomar la posición por la derecha pero fueron rechazadas. Se lanzaron de nuevo al ataque. En esta ocasión, la fortificación fue atacada por el flanco izquierdo. Junto a otros combatientes antifascistas, los voluntarios rumanos lucharon con valor. Muchos de ellos –entre los que se encontraba Mihai Burcă, comandante de la compañía “Grivița Roja”[1]- resultaron gravemente heridos. Pero la posición fue arrancada de manos de los fascistas.

La misión confiada a los combatientes del batallón “Diacovici” fue cumplida. Al día siguiente, otras tropas republicanas les sustituyeron.

Como ya he señalado, además de los voluntarios rumanos que formaban parte de las unidades rumanas constituidas, otros antifascistas rumanos combatían valientemente en distintas unidades internacionales. Los voluntarios de la XIII brigada internacional conservan el recuerdo de una hazaña realizada en el transcurso de los combates de Brunete por un camarada de armas rumano que luchó en sus filas, el estudiante de Iaşi L. Țicu, teniente de caballería en el ejército republicano. 

Así fueron las circunstancias en que la llevó a cabo:

Tras ocupar la localidad de Villanueva de la Cañada, la XIII brigada recibió la orden de avanzar y de ocupar las colinas de Romanillos. El enemigo había sufrido grandes pérdidas pero, tras recibir refuerzos, había logrado parar la ofensiva de las tropas republicanas en aquel sector.

Prácticamente rodeados por los fascistas, los brigadistas internacionales, sin reservas y con las municiones en las últimas, se mantenían, no obstante, en sus posiciones. Las tropas de Franco les habían atacado en varias ocasiones, pero sin éxito.

Una noche los fascistas atacaron el flanco derecho republicano y consiguieron abrir una pequeña brecha. Si esa brecha se hubiera ampliado, los republicanos se habrían visto obligados a ceder sus posiciones.

Se necesitaban hombres a toda costa para contener el ataque enemigo hasta que la brecha pudiera cubrirse.

Debido a las pérdidas sufridas, ninguna de las unidades republicanas estaba completa y apenas conseguía cubrir el frente que se le había encomendado. Al comandante de la brigada no le quedó otra solución que echar mano hasta de los hombres que trabajaban en el estado mayor de la misma.

Entre éstos, nuestro compatriota fue el primero que pidió que se le enviara a aquel punto tan peligroso del frente donde se había producido la brecha. Hacia allí se dirigió junto con otros cuatro camaradas. Aprovechando una posición favorable, los cinco hombres, armados con una única ametralladora, mantuvieron a raya al enemigo toda una noche. Al día siguiente, de madrugada, una compañía llegada de otra parte cubrió la brecha.

Țicu, herido en combate, se negó a ser evacuado, consciente de que, en la situación en que se encontraban, cada hombre de menos significaba una pérdida de consideración para la defensa de la posición. Cuando, por orden del comandante, fue evacuado, ya era demasiado tarde.

Así entendían los voluntarios rumanos, templados y educados por nuestro partido, la lucha contra el fascismo: una entrega llena de valor y determinación, incluso al precio de su propia vida.     

***

La batalla de Brunete marcó el final de un año de combates encarnizados y terribles en las afueras de la capital y a lo largo de las carreteras que conducían a ella desde todos los rincones de España. Atacado desde el sur y el oeste, desde el este y el norte, Madrid había resistido todos los ataques, había rechazado a todos los atacantes, había pasado al contraataque y a la ofensiva victoriosa.

El enemigo se vio obligado a aceptar que no iba a poder cruzar la barrera inexpugnable levantada alrededor de la capital de España, convertida ya por entonces en símbolo de la lucha por la libertad. Los republicanos demostraron que sabían plantar cara al enemigo y golpearle con dureza. Al mismo tiempo, sin embargo, se había puesto de manifiesto que no podían aplastarlo mientras los intervencionistas siguieran bombeando armamento, municiones y hombres al bando rebelde y el sedicente Comité de no Intervención pusiera todo tipo de obstáculos a las vías de aprovisionamiento de armas hacia la España republicana.     

A esas conclusiones, más o menos, llegamos a principios del mes de agosto durante una conversación amigable que tuvo lugar en el despacho de Renn, en la que también participaron Gustav Regler y Bodo Uhse y en la que tratamos de hacer el balance de un año desde el comienzo de la guerra en España.

-En lo que a nosotros toca, los miembros de las Brigadas Internacionales –decía Renn-, creo que podemos estar orgullosos de haber salvado Madrid.

Ya le había escuchado en otras ocasiones pronunciarse de manera semejante, pero quizá nunca de una forma tan categórica que me obligase a responderle:

-Quizá quieras decir que “hemos contribuido” a salvar Madrid… De acuerdo. Pero pretender que nosotros hemos salvado Madrid sería injusto desde dos puntos de vista: en primer lugar, porque no corresponde a la verdad. Nosotros, los que estamos aquí, somos día a día testigos del gigantesco heroísmo del pueblo español, de su enorme esfuerzo por defender la República; y en segundo lugar, porque políticamente es un error: es precisamente la tesis a la que se aferran los fascistas para “justificar” su intervención.

Renn no respondió y, por una de esas inesperadas asociaciones de ideas que le eran propias, comenzó a decirnos algo sobre el Congreso de escritores antifascistas.


EL CONGRESO INTERNACIONAL DE ESCRITORES ANTIFASCISTAS DE VALENCIA

El Congreso de Escritores Antifascistas que se celebró a principios del mes de julio de 1937 representó un acontecimiento de extraordinaria significación para la cultura. Participaron en aquel Congreso valiosos intelectuales españoles: José Bergamín, Rafael Alberti, María Teresa León y otros, así como distinguidos escritores de 28 países, entre los que se encontraban Ernest Hemingway, Martin Andersen Nexø, Alexéi Tolstói, Ilyá Ehrenburg, John Dos Passos, Anna Seghers, Tristan Tzara, Julien Benda, Jean-Richard Bloch, Nicolás Guillén, Juan Marinello, e innumerables escritores que se encontraban en España luchando por la libertad o como reporteros de guerra: André Malraux, Egon Erwin Kisch, Erich Weinert, Willi Bredel, Nordahl Grieg, Mijaíl Koltsov, Ludwig Renn, Gustav Regler, Bodo Uhse y muchos otros.

Renn había abandonado a toda prisa el Congreso, en medio de los trabajos, debido al inicio de la ofensiva de Brunete. Por este motivo nos pudimos enterar también nosotros de algunas de las cuestiones que se habían planteado.

Regler y Hemingway en el frente
Bodo Uhse, escritor alemán que había llegado al movimiento progresista después de mucho errar en su primera juventud y que ahora luchaba con las armas en la mano en la XI brigada internacional por la causa de la libertad, nos contó emocionado las innumerables muestras de simpatía hacia el pueblo español que había provocado el Congreso. Gustav Regler nos comentó el modo en que se había abordado el problema de la verdad en el arte. “Quedó claro –nos decía- que la libertad en el arte es la libertad de la verdad en el arte. Naturalmente, reflejar la verdad no significa amontonar un cierto número de hechos con arreglo a una fórmula o una receta. Se trata de penetrar en la esencia de los fenómenos: éste es el auténtico conocimiento artístico libre, pleno. El verdadero artista es un artista-investigador, ésa fue la conclusión de los participantes. Y en relación con ello se debatió la cuestión de la importancia de conocer la realidad española –el enfrentamiento entre las fuerzas del progreso y de la reacción- y la obligación del verdadero artista de tomar partido… Fue sumamente interesente. Y fue para nosotros una gran alegría ver que lo más avanzado y valioso de la humanidad en términos de pensamiento estaba allí, a nuestro lado.”

Mientras cada cual pensaba en las cosas que había oído, Regler añadió:
                   
-¿Sabéis que nosotros, en la XII brigada, hemos leído a los hombres los mensajes que enviaron al Congreso Albert Einstein y Romain Rolland? Produjeron una impresión extraordinaria. Escuchad un instante un pasaje del saludo de Rolland:

“Yo envío a los camaradas escritores reunidos en Valencia, Madrid y Barcelona, mis más ardientes saludos. En estas capitales está reunida en estos momentos la civilización del mundo amenazada por los aviones y las bombas de los bárbaros fascistas, como lo estuvo en la Antigüedad por la invasión de los bárbaros...

Con fervor, nos unimos a nuestros hermanos y camaradas de lucha de España. ¡Gloria a ese pueblo de héroes, a esos caballeros del espíritu, a esta alianza de dos fuerzas: el poder de las masas populares y la de sus elegidos!... ¡Que esta alianza fortalecida en el combate asegure el progreso y la libertad del mundo!”

-¿Y qué decís del mensaje de Einstein?

“En los acontecimientos políticos actuales, la lucha del pueblo español por la libertad y la dignidad del hombre es de un valor extraordinario para mantener nuestra esperanza en tiempos mejores. Esa lucha hubiera obtenido desde hace mucho tiempo el fin que merece si las potencias democráticas hubieran actuado según los principios de la moral, e incluso según las necesidades de su propia seguridad. ¿Reconocerán al fin los pueblos libres que deben aliarse tan estrechamente como lo están los enemigos de la humanidad?”

-Tiene toda la razón –dijo Bodo Uhse, pensativo-. Si las potencias occidentales actuasen con arreglo a la moral o, simplemente, con arreglo a sus propios intereses… Pero ayudan a Hitler y a Mussolini y caerán víctimas de su propia miopía.


[1] El nombre de la compañía alude a la gran huelga de febrero de 1933 en los talleres ferroviarios de Griviţa, en Bucarest, huelga reprimida por el ejército con el saldo de siete obreros muertos. [N. de los t.]

martes, 15 de julio de 2014

Ucrania: el gobierno golpista prepara el mayor plan de privatizaciones de su historia

El gobierno fascista de Ucrania presentará la próxima semana un proyecto de ley que propone el
mayor plan de privatización en la historia del país. El neonazi Arseni Yatseniuk, primer ministro del gobierno surgido tras el famoso EuroMaidan, instaurado por mercenarios y militantes fascistas financiados y teledirigidos por Washington y Bruselas, ha anunciado, ridículamente orgulloso, el, según sus palabras, "más ambicioso plan de privatización en 20 años “.

El premier Arseni Yatseniuk
Un gran número de empresas estatales serán vendidas al mejor postor. El  ministro de Energía Yuri Prodan anunció la privatización de todos los recursos energéticos con la excepción de algunos oleoductos y oficinas ministeriales. El primer ministro agregó que el plan incluía la privatización del 50% de Ukrneft (la petrolera estatal) y de la participación del 75% en Turboatom (central hidroeléctrica). También se incluyó la fábrica del puerto de Odessa, junto con varias minas.

Con este plan Ucrania perderá el 60% de su capacidad industrial, un hecho sin precedentes desde la caída de la Unión Soviética.

En aquel entonces, buena parte de la industria ucraniana fue privatizada, lo que condujo a la concentración del sector en manos de un selecto grupo de oligarcas, muchos de los cuales – entre ellos el presidente Poroshenko y el líder del partido de Yatseniuk– se encuentran hoy en el parlamento.

Se trata de un nuevo plan de choque neoliberal como el sufrido por los rumanos tras el golpe de estado que reinstauró la barbarie capitalista en diciembre de 1989, profundizado tras la entrada de Rumanía en la Unión Europea. El saqueo que convirtió al país carpático en una colonia de las potencias extranjeras supuso la privatización del 80% de la industria, gran parte de ella para ser destruída y transformar a Rumanía en un mercado dependiente de los productos alemanes, norteamericanos o franceses, la desaparición del 60% de los puestos de trabajo y la emigración de más de tres millones de trabajadores, entre otros desastres.

Los mayores beneficiados de la ola de nuevas privatizaciones serán, como ya sucedió en los años 90, los grandes jerarcas locales, además de las multinacionales extranjeras. En esta ocasión, los parlamentarios y altos cargos colocados en los órganos de poder político por el golpe del pasado mes de febrero, que han instaurado en Ucrania una ola de terror fascista al más puro estilo Alemania años 30, serán los que se aprovechen del negocio del saqueo de la riqueza nacional, aunque sea a costa de empobrecer a los ucranianos y de enriquecer a los que han favorecido el triunfo de banderistas y ultraderechistas en el gobierno de Kiev, obligando, a través de las supuestas ayudas envenenadas del Fondo Monetario Internacional, a vender el país a trozitos.

El chocolatero sanguinario, presidente de Ucrania y genocida
Las multinacionales extranjeras,  que se llevarán por supuesto, la mayor parte del pastel, van a aprovechar el bajo costo de la mano de obra, las leyes laborales cada vez más estrictas y la debilidad de los sindicatos. El futuro del pueblo ucraniano es, pues, muy negro:  como sucedió ya en Rumanía o en el resto de paies anexionados por el expansionismo norteamericano y la U.E., lo que toca será más despidos y recortes a los servicios públicos.

Mientras tanto, el actual presidente del país tras las elecciones celebradas bajo la atenta y amenazante vigilancia de los militantes banderistas y otros milicianos neonazis, además de los amos del oeste, el chocolatero sanguinario, Pedro Poroshenko, sigue aplicando su plan de limpieza étnica en el este de Ucrania, con el fin de exterminar a los ciudadanos de etnia rusa y, sobre todo, a los antifascistas que se han levantado para proteger, como sucedió en los años 30 en España, a este pais, y puede que además a la propia Europa, de la nueva ola fascista que tiñe cada vez más hondamente de miseria y dolor a la clase trabajadora mundial. Y de paso, como ya aconteció cuando cayó la Unión Soviética, (pues Poroshenko se hizo multimillonario a costa del saqueo de la industria soviética ucraniana tras en los años 90), para llenarse los bolsillos a costa de las nuevas privatizaciones y de, por lo tanto, la consiguiente condena a una mayor miseria de la clase obrera ucraniana.

Fte. de los datos: Librered

lunes, 14 de julio de 2014

Se venden órganos vitales a delincuentes con pasta: cosas que pasan en la Rumanía capitalista

Por 15.000 se puede comprar un hígado en Rumanía. La extrema pobreza que cada vez hunde más a los rumanos en la miseria hace que el mercado de los órganos humanos se haya convertido en un recurso fácil para conseguir dinero.

Mientras tanto, la desigualdad creciente y vergonzante hace que, a la vez que unos tengan que recurrir a vender su cuerpo a pedazos, otros se crean con derecho a comprarlo todo. 

Los reporteros de la televisión rumana Realitatea TV han desvelado los entresijos de una industria construida sobre el desastre producido en Rumania durante las últimas dos décadas desde la imposición por la fuerza de un golpe de estado de la tiranía capitalista. 

Mientras tanto las autoridades, al servicio de los grandes mafiosos que se han hecho con el país tras la caída del comunismo y el consiguiente saqueo brutal de la riqueza de los rumanos por una minoría de mangantes y criminales, simplemente levantan los hombros, más preocupados por cómo seguir enriqueciéndose utilizando para ello las arcas públicas que por los problemas del pueblo.

Los periodistas han encontrado una gran cantidad de anuncios en internet o por palabras de personas dispuestas a vender alguno de sus órganos, un hígado, un riñón o una parte del pulmón, para escapar de deudas o para poder alimentar a sus hijos, A la vez que unos cuantos recurren a lo anterior y unos pocos están dispuestos a comprarlos porque disponen de dinero para ello, cientos de enfermos inscritos en listas de espera, y sin dinero, esperan un donante, desesperados por la caida libre de financiación pública de la sanidad desde el golpe de estado capitalista contra los rumanos, en diciembre de 1989.

Por supuesto, la ley persigue a los donantes por dinero, castigándose en teoría con cárcel de hasta cinco años. Pero en la práctica, ni el gobierno organiza un servicio de donaciones correcto ni, lucha contra la desigualdad, y los grandes delincuentes económicos, que son los que toman realmente las decisiones, no parecen ver mal que unos se vean obligados a vender partes de su cuerpo para que los pocos que pueden permitírselo los compren (como tampoco que más de 3 millones de rumanos se hayan visto obligados a huir del pais para buscar un trabajo, que miles de mujeres se vean obligadas a prostituirse en Alemania, Francia o España, o que se sigan privatizando industrias y recursos naturales para que el desastre continue ahondándose). 

Como suele suceder en los estados fascistas (por mucho que vayan disfrazados de democracias), a la oligarquía incluso le parece normal que unos pocos, los ricos, accedan a todo con el dinero acumulado en el botín de sus veinte años de saqueo, mientras otros estén condenados a la pobreza, la prostitución, la emigración o a poner en venta sus órganos vitales.

viernes, 11 de julio de 2014

Industria postcomunista, fotografías de Merav Maroody

"Industria Post-Communista". Rumania. Fotografía © Merav Maroody. Señala encima para ver la imagen en grande."Industria Post-Communista". Craiova, Rumania. 
La fotógrafa Merav Maroody ha trabajado con los restos de la industria de los antiguos paises socialistas del este de Europa.  Sus imágenes poéticas revelan, sin embargo, un paisaje melancólico, utopías rotas en unos pueblos en los que, en la actualidad, el trabajo y la producción son en parte recuerdos del pasado: desiertos industriales que van de la mano de la huida de millones de trabajadores en busca de un empleo a las nuevas metrópolis capitalistas.
Este proyecto nace de los recuerdos que todavía existen en las zonas dedicadas al trabajo durante el período comunista. Mi fascinación por las fábricas abandonadas del este de Europa se manifiesta en una constante búsqueda por capturar la esencia de esos lugares con mi cámara. Usando una técnica única para combinar múltiples exposiciones en una sola imagen completa, trato de crear imágenes que reflejen los verdaderos colores y el "espíritu" de las fábricas.
Merav Maroody comenta, además, que el objetivo conceptual de su obra es el reflexionar sobre el contraste entre las ruinas de una industria que hace veinte años definia a las comunidades del este europeo y el actual desierto productivo; para la autora la conservación de las ruinas de la antigua riqueza industrial socialista tiene un componente psicológico; en el mundo actual, donde los rumanos o los búlgaros llevan ya veinte años enfrentados a la realidad del desempleo, la falta de derechos sociales y la pobreza, la conservación de las antiguas poderosas fábricas tiene un efecto similar al de los templos de las antiguas civilizaciones: recuerdan los tiempos pasados, la ideologia del orgullo del trabajo y del esfuerzo colectivo.
  "Industria Post-Communista". Rumania. Fotografía © Merav Maroody. Señala encima para ver la imagen en grande.
"Industria Post-Communista". Rumania.  "Industria Post-Communista". Craiova, Rumania. Fotografía © Merav Maroody. Señala encima para ver la imagen en grande.
"Industria Post-Communista". Craiova, Rumania  "Industria Post-Communista". Rumania. Fotografía © Merav Maroody. Señala encima para ver la imagen en grande.
"Industria Post-Communista". Rumania  "Industria Post-Communista". Copsa Mica, Rumania  "Industria Post-Communista". Calan, Rumania 
"Industria Post-Communista". Rumania. Fotografía © Merav Maroody. Señala encima para ver la imagen en grande.
 "Industria Post-Communista". Rumania 
  Lupani, Rumania
     "Industria Post-Communista". Residencia de trabajadores. Pernik. Bulgaria. Fotografía © Merav Maroody. Señala encima para ver la imagen en grande.
"Industria Post-Communista". Residencia de trabajadores. Pernik. Bulgaria.  "Industria Post-Communista". Fábrica de trenes. Bulgaria. Fotografía © Merav Maroody. Señala encima para ver la imagen en grande.
"Industria Post-Communista". Fábrica de trenes. Bulgaria  "Industria Post-Communista". Fábrica de trenes. Bulgaria. Fotografía © Merav Maroody. Señala encima para ver la imagen en grande.
"Industria Post-Communista". Fábrica de trenes. Bulgaria  "Industria Post-Communista". Kremikovci, Bulgaria. Fotografía © Merav Maroody. Señala encima para ver la imagen en grande.
"Industria Post-Communista". Kremikovci, Bulgaria.  "Industria Post-Communista". Base de las Fuerzas Aéreas Bulgaria. Fotografía © Merav Maroody. Señala encima para ver la imagen en grande.
"Industria Post-Communista". Base de las Fuerzas Aéreas Bulgaria 

jueves, 10 de julio de 2014

Los caballeros de la estrella roja (Nicolae Labiș)

Nicolae Labiș nació el 2 de diciembre de 1935, en Suceava, al norte de Rumania, y en 1952 sería aceptado en la Escuela de Literatura Mihai Eminescu de Bucarest. Allí será discípulo de los grandes representantes de la cultura de la República Popular Rumana, como Mihai Sadoveanu, que era el Presidente del Presidium de la Gran Asamblea Nacional, Tudor Vianu, o Camil Petrescu.

Labiș moriría joven, a los 21 años, atropellado por un tranvía el 22 de diciembre de 1956, tras publicar las obras que le convertirian en uno de los símbolos de la cultura de la Rumanía Comunsita y en uno de los mas famosos poetas del país. Su muerte coartó ciertamente una gran carrera como poeta y, posiblemente, como activo participante en la construcción de la Rumanía Socialista.

Hasta el momento de su muerte fue miembro de la Union de Jovenes Trabajadores (UTM), destacándose por su defensa, tanto de la obligada dignidad y altura moral de los ,como de la necesidad de una permanente alerta contra los peligros de bajar la guardia en la lucha, siendo en ello un visionario de lo que acabaría ocurriendo en el país y en todos los paises socialistas.

Escribió algunos bonitos poemas dedicados al socialismo conquistado por los trabajadores rumanos, tomando como referencia a los grandes poetas soviéticos, como Maiakovski, y a las referencias culturales de la efervescencia y la ilusion por el progreso que vino de la mano de la conquista del poder económico por la clase obrera: la electricidad, la fábrica, el automovil, el espacio, o las estrellas.

Uno de sus poemas que representa mejor su ideología es el que ya tradujimos en este blog, y que compartimos de nuevo a continuación, "Nuestra constelación" (Constelatia noastra); un poema que quizás debería haberse titulado, por su enfatización de la responsabilidad moral del comunista, en especial de los jóvenes, a la hora de mantener en alto la esperanza y y la ilusión creadas por el triunfo del Socialismo, como uno de sus versos con más fuerza: "Los caballeros de la estrella roja".

Nuestra Constelación

 "Las estrellas rojas de cinco puntas
diseminadas por el cielo de la humanidad"
V. Maiakovski

Se ha elevado a las alturas del cielo
la estrella roja de cinco puntas,
espantando al enemigo estelar,
la estrella roja de cinco puntas.

Nuevas estrellas acaban de amanecer
alrededor de la estrella roja,
multiplicando la energia del mundo
bajo la luz de la estrella roja

Somos los caballeros de la estrella roja,
un camino espinoso es
el que recorren nuestros pasos;
caballeros de la estrella roja somos,
soñadores y constructores.

Cada uno con sus veinte años -
alzamos las armas metálicas -
cada uno con sus veinte años -
que en total suman milenios.

Con el entusiasmo de nuestra vida
los diques podridos romperemos,
del estusiasmo de nuestra vida
el comunismo tomará cuerpo.



Constelaţia noastră 

„Tot cerul omenirii presărat
Cu stele în cinci colţuri“
               V. Maiakovski


Şi-a urcat pe cer statura mare
Steaua cu cinci roşii zimţi,
Îngrozind vrăjmaşa înstelare
Steaua cu cinci roşii zimţi.

Stele noi porniră să răsară
Împrejurul stelei roşii,
Fluxurile lumii se umflară
Sub lumina stelei roşii.

Cavaleri ai stelei roşii sîntem,
Drum spinos lovim cu paşii;
Cavaleri ai stelei roşii sîntem,
Visătorii şi făptaşii.

Cîte douăzeci de ani pe frunte -
Armele metalic saltă -
Cîte douăzeci de ani pe frunte -
Deci milenii laolaltă.

Cu entuziasmul vieţii noastre
Stăvili mucede vom rupe,
Din entuziasmul vieţii noastre
Comunismul să se-ntrupe.
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