miércoles, 25 de febrero de 2015

Los rumanos vencen a Chevron y al fracking

La multinacional Chevron anunció el pasado viernes que renuncia a continuar sus proyectos de explotación de gas de esquisto mediante fracking en Rumania, después de las constantes protestas de los campesinos de la localidad donde se iba a poner en marcha la primera sonda, Pungesti, y el apoyo de activistas de todo el país.

Protest anti-Chevron în Pungeşti (DANIEL MIHAILESCU / AFP / Getty Images)Por supuesto, no solo las protestas han motivado a Chevron para su renuncia, pues si el negocio fuera fructífero hubiera recurrido a cualquier medio para continuarlas, tal y como ha hecho hasta ahora: el chantaje al gobierno o altos cargos, el pago de mercenarios (escudados en una empresa de seguridad) para vigilar y castigar a los campesionos de Pungesti en sus protestas y, por supuesto, el envio de grandes dotaciones de policia para defender la propiedad privada de la corporación frente a los habitantes de Pungesti que defendían su derecho a la salud frente a los demostrados efectos contaminantes de los acuiferos del fracking.

Probablemente, la razón determinante haya sido el bajo precio del petroleo, afirmando los técnicos de Chevron, tras anunciar que también renuncian a su actividad en Ucrania, Polonia y Lituania, que sus explotaciones de fracking en el este de Europa han sufrido una caída del  30% en sus beneficios en el último trimestre del 2014, en comparación con el del año anterior. En esto tiene una influencia evidente la reducción del 60% del precio del petroleo en el mercado internacional. 

Por otro lado, la fractura hidráulica, o fracking, implica costes más altos por barril de petroleo obtenido (50.-100 dolares), frente al método tradicional (10-25 dolares en Oriente Medio), además de que los yacimientos de gas de esquisto se agotan más rápidamente que los convencionales. 

No hay que olvidar que los intentos de producir petroleo o gas de esquisto a través del fracking surgieron como forma de dañar las economias de paises díscolos a los intereses del imperio norteamericano fortalecidas por sus grandes yacimientos petroliferos o gasíferos (Rusia, principalmente, pero también Venezuela), objetivo que se haya también detrás del abaratamiento del petroleo (que en este caso ha resultado un tiro por la culata para los inversores en la fracturación hidráulica.

Chevron !Fuera de Rumania!
En todo caso, la influencia de la tenaz y muy ruidosa oposición que Chevron ha encontrado en Rumania, ha contado también a la hora de que los jerifaltes de la multinacional hayan decidido que no merece la pena continuar perdiendo dinero e imagen en su lucha contra los campesinos rumanos y los activistas que los apoyaban por todo el país.  La primera sonda que el gobierno rumano permitió instalar a Chevron, evidentemente tras las comisiones repartidas por la corporación, tuvo que ser instalada pasando prácticamente por encima de los paisanos de Pungesti, que salieron al campo una y otra vez para detener la instalación de la explotación que iba a acabar con la agricultura local y a transformar los acuíferos en un veneno. La resistencia heroica de los habitantes del pueblo, ubicado en la provincia de Vaslui, alcanzó notoriedad internacional.

A pesar de que el gobierno, siempre al servicio del capital y del propio bolsillo de sus miembros, en lugar de defender el interés de su pueblo, enviaba cada vez mayor número de gendarmes para intentar acabar con la resistencia de los campesinos de Pangesti, a la par crecia el apoyo a las protestas por todo el pais y la presencia de organizaciones internacionales que se solidarizaban con la lucha contra el fracking y sus efectos demoledores sobre el entorno y el modo de vida del territorio afectado. De hecho, activistas de organizaciones como Greenpeace se encadenaron a las sondas en varias ocasiones. 

Tampoco hay que olvidar a los que dicen que tras las campañas contra Chevron y sus proyectos de explotación de gas o petroleo por fractura hidráulica está, en el contexto del cada véz más hondo conflicto interimperialista, la Federación Rusa, frente a cuyas enormes reservas energéticas, y la dependencia que de ellas tienen los paises del este de Europa y la propia U.E., se había apostado por el método de extracción alternativa conocido por fracking y que, de momento, al menos en las cercanías con Rusia se ha demostrado un fracaso.

martes, 24 de febrero de 2015

Sobre Hombres y Caracoles (2012): ficción basada en la realidad del desastre capitalista para la clase trabajadora rumana

La película Despre oameni si melci (Sobre hombres y caracoles) fue dirigida en 2012 por Tudor Giurgiu, y está basada en el cierre de la fábrica de coches ARO en los años 90, ubicada en la ciudad de Campulung, y el posterior despido de miles de trabajadores rumanos

Aunque las intenciones del director no son ni mucho menos reivindicativas del pasado socialista (si hubiera sido así nunca habría podido extrenar la cinta en una sociedad donde todo tiene que pasar por la censura anticomunista), la película muestra uno de los miles de casos que han sufrido los trabajadores rumanos desde el golpe de estado de diciembre de 1989, momento desde el cual se cerraron hasta 2013, más de 1200 complejos industriales en todo el país, destruyéndose 4 de los 8 millones de puestos de trabajo que existían en 1990.

Esa destrucción metódica de la capacidad industrial y agrícola rumana, con el objetivo de convertir el antiguo pais socialista en una colonia capitalista, provocó millones de desempleados y una emigración masiva (más de 3 millones de huidos del pais por motivos económicos), algo solo posible tras la desarticulación y desmovilización del movimiento obrero mediante la propaganda ideológica y la violencia estatal (ver La desarticulación del movimiento obrero en Rumania  ), durante la década de los años 90.

En la película de Tudor Giurgiu,se cuenta, mezclando la triste realidad con notas de comedia de ficción, como a la vez que la superestrella norteamericana Michael Jackson visita en 1992 por vez primera Rumania, (lo que se considera un triunfo de la nueva concepción de libertad capitalista), unos inversores franceses compran la fábrica de coches ARO con el fin de venderla, como chatarra, aunque el director de la fábrica, que se llevaría una jugosa comisión del negocio, engaña a los trabajadores diciéndoles que pretenden transformarla en una envasadora y exportadora de caracoles.

Eso si, solo 300 de estos trabajadores tendrían la suerte de ser recontratados, mientras el resto se tendría que buscar la vida como pueda (y esta si que es la realidad de esa falsa concepción de libertad del capitalismo, aislada de los otros dos conceptos imprescindibles para que esta sea posible: la fraternidad y la igualdad).

Aunque los obreros en principio no aceptan la situación, se hace evidente su incapacidad para luchar por su trabajo por causa de su desorganización. Ante eso, en vez de organizar huelgas generales o tomar las fábricas, defendiéndolas con barricadas, piensan en salidas desesperadas; y aquí es donde el autor vanaliza la situación apelando a la comedia, haciendo que la única solución a la que recurre "el colectivo obrero" sea a la donación masiva de semen a una empresa norteamericana dedicada a su recolección, ubicada en Bucarest.

El director, por supuesto, no cuestiona el capitalismo, aplicando en cambio las consignas ideológicas para humanizarlo, sino que culpabiliza de la situación a individuos concretos, corruptos (como si la corrupción no fuera consustancial al capitalismo). Por ello, el capitalista humanizado (un oximoron evidente), enamorado de la protagonista, evita el despido de todos los trabajadores de la fábrica llevando a cabo los planes que se habían dado a conocer a los trabajadores para, en un principio, engañarlos, pero esta vez para demostrar que la barbarie capitalista no es tal, y que siempre hay salida (aunque solo sea para 300 de los miles de empleados, una situación que, como se ha dicho, hay que multiplicar por miles de casos en todo el pais). Mientras tanto, la clase obrera, sin vanguardia, desmotivada y desorganizada, asume su destino trágico con resignación.

Se trata, pues, de una historia de ficción basada en los hechos reales, y que ejemplifica el proceso de destrucción de la rica y fuerte industria socialista rumana durante este último cuarto de siglo de dictadura del capital, y el castigo al que se somete a su clase trabajadora ,  contra quien se dió el realidad el golpe de estado de diciembre de 1989, (denominado, en un aberrante ejercicio de malabarismo semántico, por los medios de propaganda "Revolución").

En realidad, la suerte de los trabajadores de la fábrica ARO de Campulung fue aun peor que la de los de la película. No hubo, como es lógico, ningún capitalista "bueno" que pensara en ellos, y al final la fábrica quedó transformada en lo que es hoy una característica habitual del paisaje urbano rumano: las naves o complejos industriales abandonados y medio derruidos, un desierto con esqueletos de fábricas que es, en realidad, una ilustrativa radiografía de la Rumanía actual.

ARO fue, en fin, vendida por el gobierno (hasta entonces era de propiedad estatal) en 1992 a una multinacional norteamericana, por una pírrica cantidad de 150.000 euros, con el compromiso de que sacaran un nuevo modelo de coche todoterreno, aunque rápidamente fue llevada a la quiebra y cerrada. En principio parecia tratarse de una inversion para sacar sacar adelante la fábrica, pero no fue mas que otro nueva manera de vender la industria rumana tal y como habia aconsejado incluso el primer jefe de gobierno del capitalismo, Petre Roman, hijo del comunista, brigadista internacional en España en la Guerra Civil, Valter Roman: "como hierro viejo".

En 1989, antes del golpe de estado de diciembre de 1989, los coches ARO eran exportados a un gran número de paises latinoamericanos, asiáticos y africanos, y eran conocidos por su calidad (de hecho, esta hoy todavia se reconoce por los expertos). Actualmente de los antiguos vehículos y camiones ARO no queda más que un lejano recuerdo, aunque todavia se siguen viendo por las calles a estos símbolos de la hoy desaparecida poderosa industria rumana socialista. Un recuerdo similar al que para los trabajadores rumanos queda de la añorada estabilidad, de los cada vez más raquíticos derechos sociales y, en definitiva, del biestar perdido.

Logros que los trabajadores rumanos dejaron arrebatarse de las manos, pues en el momento del golpe de estado ya habían sufrido un periodo de desorganización y de alejamiento del poder de las masas que, inevitablemente, a pesar del bienestar material y social, produjo una ruptura entre el partido y el gobierno y la clase trabajadora. Una situación cuyas consecuencias están ilustradas en "Sobre hombres y caracoles",  película que se puede ver a continuación con subtitulos en español:








lunes, 16 de febrero de 2015

La minoria rumana de Ucrania no quiere ir a la guerra

La minoria rumano/moldava de Ucrania ha protagonizado en las últimas semanas una serie de protestas contra el reclutamiento forzoso ordenado por el gobierno fascista de Kiev para la guerra contra las minorias rusas del este de Ucrania. 

En la región de Cernăuţi., por ejemplo, el 17% de los reclutas han huido del país a Rumanía, República Moldoda, Polonia o Rusia, cuyos moteles están hasta arriba de ucranianos que no quieren enrolarse en una guerra que no consideran suya.

Îngroziţi de război, românii din Ucraina fug de înrolare. Oficiali ucraineni acuză România că găzduieşte recruţii dispăruţi
"Queremos paz, no guerra" / "No a la guerra"
Antes del último intento de acuerdo en Minks, entre Putin y la Unión Europea, (¿por qué negociarán, por cierto, la paz las potencias en conflicto hegemónico en lugar de Ucrania y las Repúblicas de Donesk y Luganks? ¿Será que el conflicto es producto de sus intereses en lugar de un asunto entre los que realmente se enfrentan en el campo de batalla? Por supuesto, se trata de una pregunta retórica), Ucrania había empezado la cuarta ronda de movilización militar. Si hasta ahora el número de personas reclutadas había sido más o menos pequeño, los problemas sufridos por el ejército ucraniano en los últimos meses, y los importantes avances de las milicias independentistas, han provocado que el número de personas llamadas a las armas haya crecido exponencialmente.

En las regiones de mayoria rumano/moldava, como Cernăuţi, deberían haberse movilizado 2.500 hombres. Los que se nieguen o huyan serán castigados con penas de prisión, según las leyes en vigor. Sin embargo, después de que en julio de 2014 la región de .Cernăuţi se llenara de graves protestas en contra de la guerra y de la participación obligada de los jóvenes de la zona, ni siquiera los alcaldes y autoridades locales colaboran con las autoridades centrales, pues según la legislación actual la responsabilidad del reclutamiento recae en los órganos administrativos municipales o, incluso, en los administradores de las grandes complejos industriales.

Por ejemplo, en la región de Ivano-Frankivsk, los alcaldes de 14 localidades han rechazado las órdenes que les encargaban proceder a la movilización general y el 57% de los reclutas de esta zona no han pasado siquiera el reconocimiento médico previo. Es más, el 37% de los jóvenes que, según el gobierno fascista de Kiev, debían ir a luchar contra sus hermanos del este, han abandonado el territorio de Ucrania... Lo mismo sucede en la región de Ternopil, donde el alcalde avisa a los jóvenes de su territorio cuando llegan los comisarios militares del gobierno central, para que huyan, mientras que en la provincia de Kozovsky se ha informado de que la población alquiló dos autobuses para que sus jóvenes pidieran asilo político en la Federación Rusa.

Así que parece que el gobierno de Kiev no tiene mucho apoyo entre las regiones de mayoria moldava, donde se piensa que se está enviando a los jóvenes a una guerra que no tiene nada que ver con ellos, y que, una idea que denota mucho sentido común popular, parece tener más interés para los grandes líderes imperialistas, Merkel, Obama o Putin, que para los ucranianos, independientemente de su etnia o región. De hecho, ¿no ha significado el reciente y rápido "acuerdo de paz" entre Francia, Alemania y Rusia un evidente intento de echar una mano para frenar los desastres sufridos por el ejército de Ucrania y, de paso, evitar que las milicias independentistas sigan ganando territorio?

Por último, y como subraya el diario Libertatea Cuvântului. es evidente que la paradoja de que los jóvenes locales se refugian principalmente en Rusia para huir de su propio gobierno no debe gustar mucho a las autoridades fascistas de Kiev, tampoco al conocido como el chocolatero sangriento, Petre Poroshenko, llamado así por sus dos aficiones favoritas, hacer correr el chocolate y la sangre.

viernes, 13 de febrero de 2015

Palabras de un obrero rumano orgulloso de portar un retrato de Mao en la manifestación popular de día nacional de 1951

La década de los cincuenta fue, sin duda, la época en la que los trabajadores rumanos se sintieron más implicados en la vida politica y económica de su país, ilusionados por las perspectivas de futuro que había traído el Socialismo en Rumania. Es entonces cuando más protagonistas fueron los productores de la riqueza de la vida política y económica, en el periodo comprendido desde la proclamación popular de la República Popular Rumana, en, 30 de diciembre de 1947, hasta su sustitución por la República Socialista de Rumanía, en 1965.
Viva el 23 de agosto: celebración de la liberacíon de la patria por
el glorioso Ejercito Rojo (palco de autoridades)

Como es bien conocido, tras la muerte de Stalin, en 1953, y el golpe revisionista de Kruchov y el resto de oportunistas en todo el mundo socialista, (con las excepciones de Albania, China o Corea), el espíritu revolucionario y de lucha de clases comenzó a ser sustituido poco a poco por el de la sociedad sin clases y, en realidad, una progresiva, aunque lenta, vuelta hacia el capitalismo. No obstante, todo hay que decirlo, hasta el golpe de estado de diciembre de 1989 que lo reinstauró, los trabajadores rumanos vivieron cincuenta años de disfrute de una sociedad nueva construida con sus propias manos, en la que los valores humanos, inseparables de la propia concepción de democracia o libertad, como el derecho al trabajo, a una vivienda, a la atención médica o al disfrute de la cultura y el tiempo libre, a pesar de la lenta disolución de la primera fortaleza revolucionaria que prendió entre las masas trabajadoras en los paises del este de Europa tras el triunfo del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial contra el capitalismo, tanto el que mostraba su sincera cara fascista como el que se escondía entonces, y sigue haciéndolo hoy, tras la mascarada de la democracia burguesa.

Muestra de aquella euforia de las masas obreras por el futuro que ellas mismas estaban construyendo es una carta escrita por un trabajador rumano, fechada el 23 de agoto de 1951, día nacional hasta la reinstauración definitiva del capitalismo en diciembre de 1989, y tras el desfile celebrado en la capital por tal motivo, en la que el autor describe a su novia, antes que nada, su orgullo por haber participado en la fiesta de los trabajadores, contándole que había llevado en sus manos el retrato de Mao:



"Hoy he desfilado con la fábrica y yo he llevado en mis manos el retrato de Mao Tse Dun – China – cuando pasábamos frente a la tribuna. He visto muy bien al Camarada Gh. Gheorghiu Dej, que nos saludó con la mano. Llegamos con la columna hasta el lago Floreasca y, desde allí ya no sabía como volver, de modo que pensaba que si tu estuvieras conmigo hubieramos encontrado juntos el camino. No obstante, he ido detrás de la gente y hemos llegado al autobús que nos ha llevado hasta la plaza de las naciones, desde donde he vuelto a casa".

Mao Tse Tung había proclamado apenas dos años antes, el 1 de octubre de 1949, la República Popular China, dando comienzo a una sociedad socialista en la que los trabajadores eran el origen y el fin de toda la producción económica y de las decisiones futuras del país, dirigidos por el Partido Comunista. Por ello, pues todavía no había tenido lugar el triunfo del revisionismo en la URSS, pues Stalin segúia vivo, Mao era admirado y respetado por la clase trabajadora mundial.

Mao proclamando la República Popular China
Gheorghe Gheorghiu-Dej era por aquel entonces el Secratario General del Partido de los Trabajadores de Rumania (como se llamaba entonces el Partido Comunista), y no tenía ninguna función en el gobierno: el presidente de la República y Jefe de estado era el científico Constantin I, Parhon y el jefe de gobierno Petru Groza. Desde la abdicación del rey Mihai I, complice del nazismo durante la SGM, y la proclamación de la R.P.R. los tres presidian las grandes manifestaciones populares como la que nos describe el obrero en su carta.

El barrio de Floreasca, construido junto al lago de igual nombre, había sido un suburbio de la capital rumana, lugar sucio y pleno de chabolas e inmundicia donde se agolpaban marginados y proletarios bucarestinos, hasta su transformación, en la década de los cincuenta, en el marco de la gran transformación y dignificación socialista de la vivienda obrera, en una zona residencial donde los trabajadores disponían de lugares de ocio, escuela, zonas deportivas, cine y otras activides culturales y, por supuesto, fábrica.

En la fecha en el que nuestro trabajador escribió la carta a su novia era un barrio nuevo, por lo que es normal que aquel se sintiera perdido. Por cierto que a los bloques de apartamentos construidos en Floreasca, como en toda la capital y en toda Rumania, los llaman con desprecio los enfermos anticomunistas después del golpe de estado de diciembre del 89, "bloques estalinistas", algo bastante curioso en una sociedad bárbara donde, entre otros crímenes contra la humanidad, cada vez más obreros son despojados de sus viviendas por no poder pagarlas, por no hablar de la fata de trabajo y la cada vez mayor humillación que sufren los que lo mantienen o las dificultades para el acceso a la atención sanitaria gratuita o, simplemente, accesible para los salarios habituales (en torno a 200 euros).
 barrio de Floreasca
barrio de Floreasca

La gran manifestación popular del 23 de agosto se solía realizar en el bulevar Aviatorilor, pasando por la llamada entonces Plaza Stalin (hoy Charles de Gaulle). Con ella se homenajeaban los acontecimientos de aquella fecha del año 1944, cuando, bajo la dirección del Partido Comunista, es destituido el presidente del gobierno del rey Mihai I, dirigido por el genocida Mariscal Antonescu, pasando el ejército rumano a ponerse de lado del Ejército Rojo contra Hitler. Tras ello, se formó un gobierno de frente popular que, tras las elecciones de noviembre de 1946, estaría dirigido por el comunista Petru Groza.

En resumen, es bastante ilustrativa y expresiva la carta escrita por el anónimo trabajador rumano, feliz de poder participar junto a los camaradas de su fábrica en la manifestación masiva celebrando la liberación de su país de las garras del fascismo y la construcción cotidiana de una sociedad sin explotación del hombre por el hombre, y orgullloso de haber tenido el honor de llevar en sus manos la imagen de Mao, uno de los grandes líderes del movimiento comunismo y la clase obrera mundial junto a Stalin (cuya imagen presidía con toda seguridad también aquel año el palco de autoridades).

jueves, 12 de febrero de 2015

Bucarest en 1956 (fotografias de unos reporteros de la RDA)

!Viva la República Popular Rumana!
En el verano de 1956, en la todavía joven República Popular Rumana (RPR), llegaron a Bucarest unos fotorreporteros de la República Democrática Alemana (RDA), estado también socialista y amigo. En su reportaje, se puede apreciar como los trabajadores rumanos vivían por aquel entonces su periodo de mayor entusiasmo, en la primera década desde su toma del poder, y todavía con la efervescencia del entusiasmo por la sensación de tener el futuro en sus manos por primera vez, y posiblemente única, en la historia de Rumania (la R.P.R. fue proclamada en 1948).

Veamos como era Bucarest en el verano de 1956, una ciudad moderna, con cada vez más presencia de una cultura ya accesible a todo el mundo, no solo a la burguesía, y en una Rumania en pleno camino hacia la transformación en un país donde el bienestar era un derecho para todos y donde eran los productores los que iban a dirigirlo.

Podemos ver a continuación una selección. El resto se pueden disfrutar en la página de Deutsche Fototek, que ha publicado las fotografias hechas por los periodistas alemanes en el 56 como parte de la digitalización de todos sus archivos:

1956 amplasament bloc romarta 01
Cine soviético, prensa, relajación en el parque

1956 bd 6 martie cinema corso
Dos mujeres llevan hielo a un restaurante
1956 amplasament bloc romarta 03.
1956 restaurant athenee palace 02
Sede del Comité Central del Partido de los Trabajadores (PMR) desde un restaurante
1956 ateneu
El Ateneo reconstruido tras los bombardeos norteamericanos y alemanes de la SGM
1956 lipscani
El agitado centru de la ciudad (Zona Lipscani)
1956 beraria potcoava 01
Los obreros podían ir ahora a las cervecerias del centro de Bucarest

1956 cofetaria lipscani 05
04 1956 balcescu 07
La ciudad es un lugar para vivir: la salubridad se convierte en un servicio público y gratuito
05 1956 balcescu 01
Todo el mundo puede leer: el analfabetismo empezaba a erradicarse
06 1956 balcescu x kirov (dobrescu) 03
Fuentes públicas, papeleras en las calles. Nada semejante era imaginable diez años antes.
08 1956 magheru 02
Tráfico en las principales arterias de la ciudad
09 1956 cinema scala 03
El cine República. En cada barrio, al menos un cine. El ocio empieza a considerarse un derecho de todos.
10 1956 garaj ciclop 04
Garaje Cíclope, antes propiedad de una familia de boyardos, los Bragadiru, ahora público.
12 1956 garaj ciclop 01
Garaje Cíclope, interior: !Viva la Amistad Rumano-Soviética!, !Viva el Partido de los Trabajadores de Rumania, vanguardia
 de la RP.R!
02 1956 balcescu 05
Todavia existian muchos contrastes. Por ejemplo, en esta foto se ven los  carteles de cine y, enfrente, tres rumanos de origen gitano descalzos y vendiendo flores. El problema gitano fue tratado por la RPR con gran seriedad, como  se puede leer en este blog: La resolución del "problema" de los gitanos en la República Popular Rumana
01 1956 bl dunarea si bis enei 02

1956 univ 01
1956 univ 07
1956 casa oppler - academiei
1956 stad 23 aug 01
Estadio Nacional: el deporte ahora es de todos

1956 str c a rosetti 02
1956 parc izvorul rece 11
Los obreros también se pueden relajar en la RPR
1956 man casin 02
Monasterio Casin, ¿no estaba prohibida la religión?
1956 man antim 02
Monasterio Antim
1956 ferentari 01
Barrios recien construidos para trabajadores: viviendas gratuitas y dignas para los que producen (actual barrio de
Ferentari, transformado por el capitalismo en un gheto).
1956 ziare 01
¿No estaba prohibida la presna? Un kiosko con prensa local e internacional en el centro
1956 diversitate
Los intercambios culturales y ayudas al estudio con paises africanos ya había empezado en la década de los cincuenta
1956 cartofi
Mercados populares
.
Fotografias vistas en Catchy.ro

martes, 10 de febrero de 2015

Litografias sobre el moviento obrero en la República Popular Rumana (1930-1965)

El periodo comprendido desde el periodo entre las dos grandes guerras mundiales hasta los años 60 fue, en paralelo a la experiencia de la Republica Popular Rumana, proclamada por los trabajadores rumanos en 1948, el periodo de mayor efervescencia obrera y de desarrollo del socialismo de Rumanía, además del de una mayor presencia de los principios revolucionarios en el arte.
Aurel Marculescu "Hitler, el músico de la muerte"

Progresivamente, y tras la proclamación en casi todo el mundo socialista, tras la muerte de Stalin, del "final de la lucha de clases" y su sustitución de la infausta idea de la "sociedad sin clases", (con excepciones como China, Corea del Norte o Albania), las creaciones artísticas se fueron, como el resto de las cosas, sumiendo en un abandono de la ideología comunista, para ir pasando a formar parte de la ideología burguesa.   Mientras tanto, se allanaba el camino para la progresiva restauración del capitalismo en las, cada vez mas conscientes de serlo, élites que fueron desarrollandose, tanto en el partido como en el mundo de la cultura. Una situación que se iría profundizando en la Republica Socialista de Rumania (instaurada en 1965 por el nuevo lider del PCR, Nicolas Ceausescu), lo que facilitaría el camino para la reinstauración del fascismo capitalista a finales de los 90.

La euforia de los trabajadores rumanos tras su triunfo contra el nazismo y frente al fascismo local, encarnado en el mariscal Antonescu y la Guardia de Hierro, hizo que la participación, la entrega y la fe en la construcción del Socialismo, para alcanzar una sociedad igualitaria y sin explotación del hombre por el hombre, se hiciera evidente en todas las parcelas sociales. Algo que, naturalmente, se plasmó también en las representaciones culturales. Lo anterior iba de la mano de una milagrosa transformación de su modo de vida, que pasó en pocos años desde el trabajo semifeudal impuesto por los boyardos latifundistas y la semiesclavitud con la que la burguesia sometia a los trabajadores rumanos, a la de una sociedad moderna, con, además de trabajo garantizado, derechos inimaginables pocos años antes, como el acceso a la educación y sanidad gratuitas, el derecho al ocio o al deporte, y la universalizacion para todos los trabajadores del derecho a una vivienda digna.

A continuación en esta entrada se pueden ver una serie de litografias cuyo tema esencial es la representación de la clase obrera como protagonista de esa enorme transformación; una clase trabajadora que se había convertido en la dueña del poder economico y politico de su país. Como se verá, los trabajadores aparecen representados con sus tradicionales armas de lucha, con aquellas con las que lograron derrotar al fascismo y a la burguesia (como las huelgas, la propaganda, o las manifestaciones) y, por supuesto, sufriendo las duras consecuencias de su lucha, como la represión, el hambre y la muerte de muchos camaradas..


Noel Roni "Huelga de los talleres Grivita 1933"


Vasile Dobrian "Democracia proletaria""

Jules Perahim " La impresión del manifiesto"


Natalia Matei "En la clandestinidad"


Zoltan Andrassy " El manifiesto"

Mihail Gion "Haciendo cuentas con el patron"


Marcel Chirnoaga" Llamada a la huelga"



Traian Vassai - "Represión en la huelga"


Mihail Gion "Pan para los huelguistas"


Geta Bratescu "Mujeres"


Mihail Gion "Represalias"

Gheorghe Botan "Vasile Roaita"
(se representa a uno de los obreros asesinados por el ejercito en la huelga de 
los talleres ferroviarios de 1933


Jules Perahim "El final de la huelga"


Cornelia Danet "1933"


Gheorghe Botan "El arresto de los huelguistas"


Gheorghe Naum "Los talleres ferroviarios tras la represión" (en la pared destaca la
pintada, "Queremos pan" -Vrem paine-)


Stefan Szonyi "Manifestación proletaria"

Gheorghe Adoc-"Los verdaderos acusadores" (acusados comunistas denunciando en el 
juicio a los verdaderos criminales: la burguesia)

Iulian Olariu "!La lucha final!"

Alma Redlinger "Obrero"

Marcel Chirnoaga "Obreros ferroviarios"

Ghe Iuca "Informándose"

Marcel Chirnoaga
"Obreros ferroviarios"


Marcel Chirnoaga
"Ferroviarios"








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